miércoles, 1 de junio de 2011

Definiendo la crisis, que es sistémica

Lo que denominan de crisis, es crisis sistémica. Lo que está en crisis (espero que irreversible porque el pueblo, a modo de gran y última decisión, así lo queramos), es el sistema capitalista. Se utilizó del concepto crisis a modo de tópico, eludiendo siempre el definirla de cara al pueblo que no piensa intelectualmente. La definiré yo y a ver si les convence:

«Debido a una larga paz, la mayor parte de la población tenemos prácticamente de todo tipo de bienes de consumo y como además el trabajo afortunadamente nos lo hacen en enorme medida las máquinas, muchos trabajadores ya no podremos seguir laborando para que quienes se apoderaron de los medios de producción sigan vendiendo y engordando al ritmo anterior y nosotros comprando lo que buenamente podamos con sueldos de miseria. (Si es que se me concede considerar así al hecho de no ser ni siquiera mileuristas. Más del 60% de la masa trabajadora, durante la "bonanza" anterior a la supuesta crisis no sobrepasaba los 800 euros. Peor aún, pues se dice que ahora un porcentaje mucho mayor ya no llega a los 600 euros, ignoro si computando a los parados y lo que se suponga que estén percibiendo a modo de miseras pagas asistenciales).

»Y como trabajábamos para enriquecer a nuestros parásitos y estos acapararon responsabilidades institucionales (que incumplen en gran medida todos ellos, pese a no estar mal remunerados), honores y sobremanera riquezas de todo tipo (como son las titulaciones bien pagadas aunque incumplidas, la moneda y diversos medios de producción), ahora se nos pasa por ellos el tópico de la "crisis".

»Y si se les pone en las bolinas mandarnos a la puta calle y que en ella nos comamos malvendido lo que cada cual haya conseguido para sí, después de haber engordado a nuestros amos capitalistas con trabajos mal pagados y la impunidad para todo tipo de burlas institucionales y latrocinios (como por ejemplo el latrocinio de la burbuja inmobiliaria, por el que cobraron cuando menos 5 ó 6 veces por encima del valor de algo ya de por sí tan caro como lo es la vivienda), pues a la puta calle y sin política asistencial adecuada por parte de los legisladores y la judicatura a cargo del gobierno de las leyes: Que los políticos elaboran traicionando nuestros intereses y ellos administran interpretándolas como mejor les place, en connivencia con la pléyade de leguleyos que median indebidamente entre el usuario de justicia y esos dioses en su olimpo particular que son la judicatura. Con sus artes propiciaron y pretenden seguir propiciando todos ellos esta insolidaridad y consiguiente esclavitud que aquí defino.

»Nos pasan el tópico de la crisis pero sin jamás definirla en qué consiste (no vaya a ser que despertemos del sueño en que nos tienen sumidos) y nos dejan inmisericordemente en el desamparo e inseguridad al resto social por ellos esclavizado. Son unos hermanos mayores horribles, y no les debemos mayores consideraciones. Por tanto debemos ir al cambio de sistema político, que preconizo, para acabar suave y racionalmente con este tipo de parasitismo fascista».


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Sacerdotalmente nos esclavizaron usando de las más diversas religiones a fin de someternos por la manipulación que implica el terror religioso o por el terror ante sus crímenes (para lo que unos plantaron cruces y otros encendieron hogueras a fin de obligarnos a "tragar" por su obscurantismo dogmático, tanto contra Jesús el pueblo judío, como los occidentales contra gentes venerables como el acertadamente panteísta Giordano Bruno, Miguel Servet y Galileo Galilei, por no traer aquí las desmesuras que utilizaron para apoderarse de las tierras de los indígenas sudamericanos y someterlos a esclavitud también a ellos hace 500 años. Formas mucho más suaves y racionales de imponer religiones se dieron por Oriente, pero los occidentales siempre las prefirieron más drásticas, tanto para imponerse a nosotros como para robarles las tierras y apagar sus mitos luminosos a los indígenas americanos.) Y cuando los occidentales no quisimos seguir "tragando" por su basura, nos golpearon militarmente ante la complacencia de la mafia eclesiástica, que jamás condenaron sus propios hechos ni los de sus colegas católicos. Saben hacer muy bien sus cálculos la mafia católica, motivo por el que recientemente descabezaron a la Argentina de librepensadores, ante el silencio del pueblo cagón que, al modo de los gusanos para que no les pisen, se arrugó ante el crimen contra sus mejores hermanos y posibles baluartes de haberlos apoyado y protegido debidamente. Que se jodan, por cagones.
  • Pero después el pueblo argentino pagó su cobardía e insolidaridad con la burla de "El Corralito", por el que tratándoles de borregos y ovejas les llevaron sus dineros, sabedores los católicos de que un pueblo sumido en la indefensión después de que lo descabezaran dejándole sin baluartes y teniendo que "buscarse la vida" por haber quedado en la miseria, queda así invalidado para luchar por sociedades de derecho más altas que la que ya tenían. Que era una sociedad de derechos efectiva (lo que equivale a decir de hecho), superior a la que los españolitos pretendíamos con la Constitución de 1978. Que nuestra judicatura, en su mayor parte "conservadora" (eufemismo de fascista, dignos cachorros del heredado fascismo, mayoritarios en el poder judicial como en el resto de los poderes, gracias a que sirviéndose de cobarde carne de cañón nos ganaron también la cruzada franquista que nos impuso poco menos que otra nueva Inquisición), convirtió en una larga serie de derechos vulnerados, ante la indefensión del pueblo y el silencio y connivencia del sistemáticamente traicionero poder político y demás poderes seudo-sociales que padecemos los españolitos.
  • Otro ejemplo histórico de cobardía popular lo dio el pueblo judío, cuando los fascistas de allí sentenciaron a Cristo y lo obligaron a llevar a latigazos la cruz en que lo asesinaron, por dedicarse a objetivar pública y reiteradamente, usando de su sabiduría gnómica (a base de parábolas) lo falso e inconveniente de la organización sacerdotal por la que se les manipulaba esclavizándolos para beneficio abusivo de los fascistas judíos, que para más inri le dieron hiel y vinagre cuando moribundo y sediento les pidió de beber a sus perros guardianes. (Aquí, cuando nos manifestamos reivindicando justicia, suelen darnos garrotazos para apagarnos la luz.)

Si el miserable pueblo judío y otros pueblos similares hubiesen sido realmente inteligentes, libres y en consecuencia valientes al modo de los heroicos griegos y romanos de los buenos tiempos, dominarían por orgullo o amor propio nuestros humanos temores a perder la integridad física o la vida (en pro de no perder la libertad e integridad moral, de que todo hombre que lo sea debería de hacer gala) y no hubieran permitido que se les sometiese por esos procedimientos a ellos y su descendencia, ahora con toda certeza no seríamos esclavos para que estos mafiosos tengan bienestar y seguridad de vida a nuestra costa (y se comerían ellos la basura que producen sistemáticamente a fin de mantenernos imbéciles). Si no existiese humanidad tan despreciable, hace ya mucho que nos hubiésemos puesto bravos obligándolos a devolver lo nuestro y nos hubiéramos sacudido el yugo (impuesto por los católicos con sus hogueras al inicio, después por los reyes católicos y posteriormente por los católicos del franquismo).

De ahí mi tesis de que a la gente de las diversas naciones deberá unírsela como el general en la guerra, a fin de posicionarlos donde nos interese al pueblo: Para ganar la tierra para nosotros y no para los señalados mafiosos, cuyo interés está en mantenernos alienados de nuestros intereses políticos por el respeto a las más diversas opiniones de asnos como de manipuladores (ellos), y consecuentemente desunidos por ese y otros procedimientos (jurídicos, mediáticos, indebido respeto a las asnadas o tesis espurias al interés popular, etc.), que sería prolijo tratar aquí. Pero no duden que continuaré con esta labor filosófico-política, que entiendo como la más necesaria de todas para nuestra liberación y bienestar futuros.