viernes, 29 de julio de 2011

Rebelión de las masas. Síntesis comentada

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Con mi síntesis de la "Rebelión de las masas"
de José Ortega y Gasset,

.. pretendí únicamente reducir a ordenada formulación lo esencial de dicho escrito, editado en Colección Austral, con introducción de Julián Marías muy provechosa para la mejor intelección de la obra de Ortega, y creo haberlo conseguido en suficiente medida.

Conste que para mí la originalidad "del Ortega de Julián Marías" está, más que en sus pensamientos, en que ayuda a entender a otros precursores como por ejemplo Friedrich Nietzsche. Son muchos los aspectos en que a mi entender cabría señalar que Ortega secunda a Nietzsche haciéndolo más inteligible, aunque no coincidan en todo, como por ejemplo en un postulado fundamental referente al derecho semoviente, sobre el que personalmente asumo la tesis de Nietzsche preconizando fijar los valores que deban regirnos a fin de facilitarle a la humanidad futura la maestría para el arte supremo de la vida, en el marco de una sociedad de derecho auténtica en la que cada cual viva según sus merecimientos en función de sus prestaciones al resto social y no por lo que esté robando o haya robado él o sus papitos, como la que querían y estaban elaborando para nosotros nuestros nobles antepasados greco latinos antes de que la mafia católica atentase con éxito en contra de nosotros la gente del pueblo imponiéndonos el desarme doctrinal por el terror y el crimen, sirviéndose de los hombres de iglesia, mediante lo que ellos llaman doctrina cristiana por la que se nos impuso exponerle la otra mejilla a los prevaricadores (ellos, que a tales efectos nos cristianizaron) y relegar la justicia a su invención del más allá, en sustitución de la buena ética antigua que enseñaba que se debe respetar o en su defecto atenerse a las consecuencias.

Si Nietzsche preconizó que se debería de obrar bajo conjuro en contra de su hombre masa (la tesis histórica recogida en su Anticristo, aunque en gran medida equivocada no deja de ser un monumento histórico por la realidad que ilumina y originalidad con que lo hace), posteriormente y en la misma línea Ortega señaló la conveniencia de "lanzarle a la barbarie un ataque a fondo, que no se entere de que lo es ni aunque lo tenga ante sí".

También pienso que mediante el discurso dialéctico al modo de Ortega no se causa en los lectores efecto imperativo en sentido clásico, y a mí Ortega me parece excesivamente dialéctico, pero afortunadamente su obra queda sustancialmente revalorizada por la interpretación que de ella hace Julián Marías. El efecto imperativo como mejor se consigue es mediante el discurso retórico, que se asemeja más a la estricta formulación, la cual obliga a pensar, a no hablar demasiado a la ligera (aunque la consecuencia "natural" de los trabajos retóricos sea la posterior facilidad para el discurso estereotipado y por ello fluido), y en ese sentido Nietzsche fue un retórico supremo que alcanzó en sus trabajos síntesis de múltiples sentidos como ningún otro que yo conozca, lo que denota que retocó muy mucho sus escritos desde una perspectiva bien informada.

En contra de la tesis de Ortega de que: «El dirigir el sacramento de la palabra (el discurso unificador) a la mera e irrelevante humanidad, ¡ignorantes de sus propios limites!, fue la forma más sublime y despreciable adoptada por los intelectuales demócratas descarriados de su tiempo», con éste y mis demás trabajos en curso aspiro, por el contrario, a facilitarle la intelección filosófica de la realidad a quienes la estén adquiriendo, por irrelevantes que sean, porque considero que lo que no es deviene y que para que así sea de la mejor forma de entre las posibles se les debe nutrir sus espíritus con los mejores y más transparentes alimentos espirituales, desautorizando todo lo que suponga basura aunque nos tilden de paternalistas usando de innumerables bocas de sapo a su servicio (y aunque con esto no pretendo desautorizar totalmente esta tesis de Ortega, sí que la matizo).

A tales efectos espero haber logrado que esta síntesis sea apta para que quienes se interesen por estas cuestiones puedan consultar en ella pensamientos cumbre e incluso vislumbrar la alternativa política más deseable, confiando en que usando bien por mi parte de signos y viñetas.

Independientemente de que mi intento trascienda y se le reconozca o no validez, a mí me habrá servido para nutrir y ejercitar mi ya libre pensamiento, pero no sólo a modo de crítico sino también como filósofo y consecuentemente como creador. Ya que de nada valdría hacer el diagnóstico como doctor en filosofía, sin querer además preconizar los remedios para el mal: lo que me parece más propio de eunucos o comediantes que de varones de libre pensamiento con voluntad de crear un mejor futuro y otra humanidad, si la actual, irremediablemente disminuida y/o afectada por retrasos irrecuperables aceptase servir de puente.
  • Que nada hay indiferente se comprueba al recolectar, y si nos han hecho come mierdas mediático-religiosos a lo largo de siglos, no es de extrañar que estemos disminuidos con retrasos irrecuperables incluso los más sabios, y eso es irremediablemente así, se quiera o no se quiera aceptarlo.

Paradójicamente para progresar en la reconstrucción de nuestro deconstruido ente popular por los católicos, deberemos retrotraernos al paganismo antiguo de forma similar a como lo hicieron los romanos: como recolectores de todo lo positivo del mundo antiguo, fundamentalmente de la cultura griega (la de los helenos), a quienes debemos el helenismo los occidentales. No en vano los que sabemos vivimos en un mundo de conocimiento sustancialmente más alto. Pero el pueblo debido a sus ocupaciones y vida familiar no puede configurar hábitos intelectuales convenientes y se merece mejor organización para la vida y mejor alimento espiritual que toda la basura mediática de que nos están imbuyendo la mafia católica, mayoritaria en el marco de las más diversas instituciones de poder gracias a que ellos no se desentienden de sus intereses políticos, todos ellos falsamente populares y para nada favorables a la sociedad de derecho auténtica que quisieron y estaban elaborando para nosotros nuestros nobles antepasados antes de que la mafia católica atentasen con éxito en contra del pueblo hace dos milenios, y sus herederos siguiesen golpeándonos en pro de mantener ese orden de cosas fascista cuantas veces lo consideraron necesario.

También en contra del parecer de Ortega pienso que tenía razón de ser el altar griego dedicado a los dioses desconocidos ("diis ignotis"). Y considerarlo así, además de acto noble y piadoso por parte nuestra como en el pasado lo fue por parte de nuestros mayores la nobleza antigua previa al advenimiento y predominio de la mafia católica sobre la Roma clásica, cuyo modelo a imitar fue la mafia católica de Judea–, es fundamental para en base a la institución de esta innegable realidad fomentar que el fruto de esos potenciales creadores no sea necesariamente condenado a la inmanencia (arpas silenciadas y cubiertas de polvo en oscuros rincones: ¡que melancolía!), en perjuicio de la vida en general que así se queda raquítica o empobrecida para inmerecido beneficio de la parasitaria casta fascista. Porque no es justo ni enriquecedor para la humanidad dejar que se hunda en el anonimato esta clase de dioses antropomórficos, condenándoles así a no trascender. Porque al pueblo le debemos toda clase de instituciones realmente nobles, incorruptas e incorruptibles.
  • Católicos en el sentido universal del término entiendo que lo son las castas dominantes en las más diversas naciones que, sirviéndose de las más diversas religiones, amansan a los pueblos a fin de trasquilarnos con toda impunidad (los que utilizan a tales efectos del judaísmo en sus diversas formas: católicos, protestantes, judíos e incluso el Islam, y también el budismo aunque no sea propiamente religión).

Contra la traba que para gente valiosísima proveniente de bajos estamentos supone el modo en que históricamente operan los poderosos repartiéndose entre sí cargos, honores y las riquezas brotadas de nuestros esfuerzos, reduciéndonos al pueblo a la servidumbre mediante la pobreza y el desarme doctrinal y bélico para mejor sojuzgarnos, caben soluciones. Deberíamos posibilitarle a todos el enriquecimiento cultural en el marco de una sociedad de libre conocimiento telemáticamente configurada, en absoluto mediatizada al modo actual por nada que se parezca a ninguna SGAE (Sociedad General de Autores Españoles) y recuperar muchas de las antiguas instituciones, si paradójicamente queremos progresar como pueblo libre al margen del sistema capitalista por el que todo tipo de fascistas nos esclavizan a lo largo y ancho del mundo actual.
  • La mayor parte del mundillo católico –por ejemplo, los que en la por ellos llamada Semana Santa suelen inundar las calles bajo sus capuchas, los que por los bares en plan dragones guardianes del "statu quo" en un nauseabundo tono de comediantes marujean o hablan de fútbol– no dejan de ser lameculos y comparsas, come-mierdas de su propia mierda en su afán de hacérnosla comer a nosotros: De modo similar a como en el pasado lo fueron las cabras, gansos y cruzados mentecatos que en su momento ejercieron la piratería superior en contra del rico Oriente, con fondos públicos y disfrazados de redentores de gente infiel, bajo el mando de los autodenominados nobles de su tiempo, que antaño como hogaño eran los que realmente se beneficiaban de todo tipo de estupidez e iniquidad humanas.

Dicho altar era, pues, por parte de los antiguos, además de un respetuoso y piadoso acto para con la realidad natural (o naturaleza toda, que era lo que en general informaba con sus celebraciones el paganismo entero mediante sus calendarios míticos), un posible estímulo clarificador tendente a evitar en lo posible que esta clase de dioses ignorados pereciera en el anonimato sin participarnos sus frutos, empobreciéndonos así al pueblo por la privación de sus creaciones. Y ello por falta, más que de mecenas, de los debidos festivales al modo griego en los que poder exponer sus obras los diversos creadores –tanto los ya acreditados como los noveles–, a fin de preservar únicamente aquellas que alcanzasen un valor cultural cierto y suficiente, mandando el resto a la hoguera con voluntad positiva y firme de limpiar del marco social toda la posible porquería: Con que en la actualidad deconstruyen el ente popular los católicos de todo tipo, reservándose para sus centros formativos de elite la información que realmente forma, con la finalidad de preservar este inicuo "statu quo" en el que tan bien les va a costa de los demás, quienes por esos medios nos vetan la recta y más alta intelección de las cosas humanas. (Similar que no idénticamente a como obró la mafia católica que, en los inicios de esta bi-milenaria e inicua historia, o bien quemó o acaparó para sí obras valiosísimas de los antiguos, en su afán obscurantista.) Que nada hay indiferente, se comprueba al recolectar:
  • Si a la gente se le enseñan tonterías, la gente acaba infantilizada e imbécil, –incluso con graves problemas mentales, como en el cristianismo y similares, que emplazan montañas donde no las hay–. Y si como en la actualidad, sirviéndose desde el poder mediático de todo tipo de charlatanes o de un cúmulo de maricones y marujas en clave de histéricos, que prostituidos por mínimas ganancias o ventajas a fin de alienarnos al pueblo de nuestros intereses políticos imparten intensivamente en nuestra contra el marujeo, el fútbol y todo tipo de seudo arte, entonces logran convertir a muchos en animales de piara que impúdicamente hocican en lo que de supuestamente vergonzoso o sucio pueda haber en toda vida (como si el pretender sentirse así ellos más limpios o más morales que quienes supuestamente viven su vida como descarriados, o quienes inmoralmente nos extorsionan, fuese suficiente para redimirnos de la inmunda servidumbre impuesta por los católicos) o en molestos enfermos aptos para los médicos alienistas (de hecho el 46% de las camas de hospital en Norteamérica están destinadas a enfermos psiquiátricos).

Así nos va al conjunto, que jamás se llegó a tanta barbarie a nivel de formación como de organización social y de respeto al medio en que vivimos (especulación y consiguiente barbarie urbanísticas, contaminación espiritual y del medio por el mercantilismo a ultranza que nos rige, etc.), y ello para que esta innoble casta que se confiere a sí todo título de nobleza o cargo elevado, pudiesen prevaricar innoble e impunemente contra el pueblo y engordar parasitariamente a nuestra costa por mor de la corrupción histórica –sistemática y continuada– de aquella sociedad de derechos auténtica que querían y estaban construyendo para nosotros nuestros nobles antepasados greco-latinos antes del predominio de la mafia católica en la Roma clásica. Y todo ello sin ente o entidad popular reales que oponerles efectivamente por parte nuestra (con esa y no con otra finalidad deconstruyeron al ente popular los católicos).

Hacia el paganismo antiguo debiéramos retrotraernos si queremos, paradójicamente, progresar. Y si nos empeñásemos quizá pudiésemos hacerlo de mejor manera aún que lo hicieron los romanos a imitación de los griegos: sus maestros o padres espirituales. No en vano los que en realidad sabemos vivimos en un mundo de conocimiento considerablemente más alto, gracias tanto a esta lamentable experiencia histórica de dos milenios, como a esos potentes ojos y oídos que son la radio y el telescopio y a ser posteriores a Albert Einstein y consecuente confirmación atomística de que somos, en el eterno devenir de la vida, consecuencia de las inconmensurables explosiones atómicas y consecuentes grandes ciclos de vida eterna –anteriores como subsiguientes a estas explosiones–, sólo en limitada medida posibles de conocer aunque no de intuir, como ya los intuyeron en medida suficiente nuestros antepasados del paganismo, nobles como no lo es la mafia católica.

Y aquí pongo fin a mi introducción..



.. y comienzo mi síntesis, comentada, de "La Rebelión de las masas" de Ortega y Julián Marías

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En el concepto masa rebelde se incluye a aquellos científicos y técnicos (médicos, ingenieros, financieros, profesores, etc.) que, "absorbidos por la actividad en la que están altamente especializados", perdieron en su mayoría contacto con una interpretación integral del universo, por considerar diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber. Lo nocivo de ellos es creerse sabios y superiores, también, en el resto de los campos a los que no dedicaron curiosidad filosófica. Curiosidad filosófica para con la política: destinada a organizar y motivar socialmente, u otras artes, ciencias y usos sociales como la religión(!-aquí me parece un tanto facha el Ortega) y las ya aludidas medicinas, financiación, ingenierías, enseñanza...
  • Señala la también nociva consideración por parte de la masa de que la civilización es un producto natural y no algo que hay que cultivar para que se conserve (o desarrolle).
  • Señala que la rebeldía es el hermetismo de la masa; la tontería de auto satisfechos, no carente de listeza, a la que por falta de perspicacia no dedican el esfuerzo continuo que ésta necesita para ser superada. Y que la sordera y cerrazón «para con lo que está más allá de ella, para con lo superior y realmente capaz de regir el proceso de la civilización» será cada vez más la actitud de la masa. Señala que esa es la realidad que se debe analizar para una posterior actividad política.
  • Aclara que el concepto masa se corresponde con la eterna realidad de los más (con el gran número, la gente más sensual y primaria), a la que contrapone la no menos eterna realidad de los menos (minoría compuesta por los más espirituales), y dice que el hombre es un ser constitutivamente forzado a buscar una instancia superior: una filosofía auténtica (única cosa que puede salvar a Europa (y no sólo a Europa como después deduciremos). Nos dice que dicha auténtica filosofía sólo los excelentes la encuentran por sí mismos, y que a ellos corresponde: a) ser los grandes motores de la historia, y b) la inmortalidad en el único sentido vinculante, que es el sentido histórico.
  • Redunda diciéndonos que los hombres selectos y nobles son los únicos activos y no meramente reactivos, hombres para quienes el vivir es una perpetua tensión e incesante entrenamiento (espiritual), y que de ellos surgieron algunas cabezas eminentes que el cuerpo central de Europa parece no querer ponerse sobre los hombros, con peligro de agudizar el desequilibrio entre los problemas históricos y la capacidad de resolverlos.

Nótese que no critica lo nefasto de los 2.000 años de cristianismo que sabía padecíamos, como catedrático sutilmente católico condicionado socialmente por las relaciones que le posibilitaban ganarse tranquilamente un sustancioso pan, hasta que la reacción republicana en contra del golpismo católico-fascista acabó con su neutralidad forzándole a posicionarse (aunque muy tibiamente). Afortunadamente tengo mi tesis de cómo conseguir escindir la historia de la humanidad por implantación de otra filosofía realmente popular, no al modo de Juan el soñador que, aunque quede bonito, no pasa de ser el enunciado de un sueño. Por supuesto se deben querer los medios similarmente a como los supieron querer para nuestro mal los fascistas que nos impusieron el inicuo verticalismo histórico que nos toca padecer a los pueblos en su pro, para que podamos comenzar a computar otra era realmente favorable y por ello más conveniente a nosotros el pueblo en general.

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Quedó dicho que la peculiaridad de las minorías selectas es la civilización. También explica que ésta, la civilización, consiste en la voluntad de reducir la fuerza, o razón exasperada, a la última razón, para utilizarla únicamente cuando todas las demás se demuestren inútiles. Señala que lo contrario es barbarie y primitivismo; que la "carta magna" de la barbarie es la fuerza como norma, casi como la única razón; la voluntad de imponerse directamente sin apelar a otras normas o principios rectores «única forma en la que sabe intervenir la masa, la cual odia todo cuanto no es ella y consecuentemente también a las instituciones encargadas de administrar las normas o principios rectores propios de la civilización». Dice que bolchevismo y fascismo son primitivismo, movimientos típicos de hombres masa y no movimientos inducidos por hombres realmente selectos y capaces de conducirnos al mejor de los futuros sin caer en el mayor de los peligros, que no es otro que la violencia de Estado.

Considera que lo único positivo de esta rebelión es que significa una mayor naturalidad en las relaciones, una reducción a lo auténtico en todo (vida pública, política...), reducción que puede forzar a que todo funcione mejor, de forma más sencilla y simplificada, con menos protocolo, burocracia y órganos.

Explica que debido a que somos herederos de un pasado larguísimo y genial en inspiraciones y esfuerzos de individuos excelentes que contribuyeron al mundo actual, el hombre masa no alcanza a ver en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos que sólo con grandes esfuerzos y cautelas, y el soporte de los hombres adecuados, se puede sostener. Considera naturaleza a la organización que le proporciona el bienestar, "y por ello se limita a satisfacer sus deseos como quien para obtener pan destruye las panaderías", sin obligarse ni solidarizarse con nada, por lo que si su tipo dominase se volatizaría rápidamente la magnífica construcción.

Indica, ¡y ello para evitar que el hombre masa: cuya vida nos hace ver que va a la deriva, sin proyectos, que nada construye y que carece de la sensibilidad para los grandes deberes históricos, mande aquí como sobre un paraíso sin huellas antiguas ni problemas tradicionales y complejos!, que es necesario que los responsables de los más de los más desbordantes factores adversos tengan la previsión de la que carecieron quienes dirigieron el siglo XIX, y lanzarle a la barbarie un ataque "a fondo" que no sospeche que lo es ni aunque lo tenga ante sí. (Si la característica fundamental del siglo XIX [1801–1900] fueron sus fuertes cambios en todos los ámbitos de la vida y el conocimiento, anunciados y gestados en el pasado pero que se efectuarían, una ideología que se conforma como movimiento político-social en toda Europa a partir de la Revolución Francesa [1789], concretamente aquí me parece muy facha el Ortega).
  • Similar decisión mediante conjuro a la que preconizó Nietzsche al analizar más pertinentemente a este tipo de hombre, usando fundamentalmente de los conceptos "reactivo, nihilista y cristiano" como realidades propias del hombre creado por la criminal filosofía que se pretende superar, de cara al logro de un tipo de hombre muy superior al que por castración intelectual lograron las mafias fascistas a fin de servirse de nosotros en su pro. (A ellos les reprocha Nietzsche, mucho más noble, el daño que nos causaron permitiéndose trabajar sobre el hombre o ente popular como lo hicieron).
  • Dicha decisión sigue siendo válida en la actualidad, pero a fin de poder acabar con la corrupción de la sociedad de derecho que quería y estaba elaborando para nosotros sus herederos la nobleza de la Roma clásica, antes del advenimiento de la mafia fascista que, sirviéndose criminalmente de los hombres de iglesia al modo sacerdotal judío, consiguió imponernos el desarme bélico y doctrinal: con lo que implica de manipulación de toda realidad histórica. Es muy importante no perder de vista que estamos ante manipuladores profesionales, para que las mayorías intenten cerrar sus grandes orejas: que más que de asnos a veces parecen parabólicas, porque los católicos tienen todo bajo su control y prestarles oídos implica algo así como el suicidio intelectual de las personas, y así nunca lograremos ese necesario tipo de hombre superior al actualmente alienado por los fascistas hasta el aborregamiento e incluso la enfermedad psiquiátrica.

Concluye Ortega que la política de su tiempo, el derecho, el arte, la moral y la religión están en crisis y transitoria falla. Y que aunque la ciencia cumple más de lo que promete, solamente la victoria de la filosofía adecuada (en última instancia traducida en leyes e instituciones rectoras) puede impedir que el hombre masa y su mencionada incapacidad para regir el proceso de la civilización, incapacidad para regir el mantenimiento y/o desarrollo de tecnología y ciencias (naturales, normativas, etc.), posibiliten el que nos "traguemos" todo lo conseguido. Teme que se volatizarían las técnicas jurídicas y materiales cual se perdieron tantos secretos de fabricación, y que en consecuencia la abundancia se convirtiese en mengua, escasez e impotencia angustiosa, en verdadera decadencia. Nos dice que ello es así, debido a que la civilización requiere de artistas o artesanos, así como de gente "de larga memoria" (la histórica) que la sostenga, para que la naturaleza auténtica no aparezca bajo el cuidado tapiz que es la civilización.


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Redunda en que su obra es previa a la política cuando señala que el relieve de las naciones son sus grandes hombres (Shakespeare, Goethe, etc.) y que el dirigir el sacramento de la palabra (el discurso unificador) a la mera e irrelevante humanidad: ignorantes de sus propios limites, fue la forma más sublime y despreciable adoptada por los intelectuales demócratas descarriados de su tiempo (demasiado facha). Y pone a Job preguntando a los viajeros y mercaderes cosmopolitas con que trataba: ¿Sabéis de algún lugar del mundo donde la inteligencia exista?

Insiste en el máximo peligro, el de la violencia de Estado, al manifestar su temor de que el Estado secunde al hombre masa en sus ansias niveladoras y aplaste a toda minoría creadora que lo perturbe en cualquier orden de cosas (política, ideas, industria...). Avisa que ello significaría la desaparición del Estado debido a la desvitalización implícita en el aplastamiento de la vitalidad activa. Y, como ejemplo histórico, nos remite al estatismo con el asevera que los Julios y Claudios aplastaron en el Imperio Romano la libertad creadora al servicio del Estado. (Vaya! menos mal que no le dio por mentar las hogueras católicas). La libertad creadora de aquella reciente y prodigiosa creación, mayor que la actual "Unión Europea".
  • De la que asevera similarmente a como hace Nietzsche que no se pudieron recoger los frutos por causa del movimiento de masas llamado cristianismo (inducido por instancias sacerdotales judaicas), que propició que entrase en decadencia la organización lograda a base de la sangre y valor romanos prodigados a lo largo de siglos en honor de la "pax romana" y demás dioses del paganismo, por los que se explicaba de forma cada vez más inteligente toda realidad natural. Venció el hombre masa y su Dios del monótono-teísmo cristiano que nos remite “al más allá”, a otro mundo o vida distintos al nuestro. Venció ese "Dios" hecho de cero, concepto y contradicción a la vida.)
  • Pero tanto él como Nietzsche se equivocan al imputarle a la masa dicha escisión histórica, ya que el cristianismo no es sino que el desarme doctrinal impuesto criminalmente por los católicos a fin de hacernos al pueblo esclavos suyos al modo sacerdotal judío: Cristianismo por el que se nos enseña a esperar intervenciones mágicas o divinas sobre las asuntos humanos y que, moralizados hasta el infantilismo o el aborregamiento, adormecidos por ese opio que son las religiones, no reaccionemos contra los abusos sistemáticos a que históricamente nos someten los auténticos causantes de la caída del imperio romano y de que sus frutos, realmente favorables a nosotros, gentes de los más diversos pueblos del mundo, se hayan malogrado. (Dicho sea a fin de apuntar pertinentemente hacia los criminales y auténticos causantes de que toda una labor previa a base de honradez, sangre y valor romanos se malograse.)

Hace contraposición psicológica y algo de etimología, cuando expone que el noble aspira a ordenación y ley, que su rasgo distintivo es el no querer la vida gratis (hecho que considera de plebeyos), y que por ello se obliga a ponerla al servicio de algo a cambio de ser correspondido con un derecho privado o privi-legio. No un favor o concesión, sino un privilegio que él sería capaz de reconquistar en todo instante, dado que los derechos impersonales se tienen mientras que los personales se sostienen por el propio valer.
  • Aclara que el concepto nobleza no hereditaria es, pues, dinámico, vivo, no inerte, que dicho concepto se refiere al famoso por su esfuerzo. Mientras que la nobleza hereditaria es sólo una incitación a mantener pasados esfuerzos. Que en consecuencia la nobleza obliga, y ello aunque sea por diferentes imperativos según los casos. Redunda diciéndonos que el hombre selecto se exige más: aunque no lo logre, que el hombre masa; el cual nada se exige de perfección o especial. Señala que no es raro encontrar entre los obreros almas egregiamente disciplinadas. Trata, pues, de las tendencias "ascendente o decadente" de la vida, del camino que se sube o se baja y que es uno y el mismo, del que habla Heráclito el Oscuro, el de Éfeso (según expongo en la poética portada que diseñé para ésta y la anterior obra, pero que no parece posible participarles aquí). Trata de dichas tendencias refiriéndose a la vida y sus formas de llevarla (¡verdades eternas son!) cuando postula que: «Dado que somos una verdad de destino (meta o futuro a que encaminarnos), debemos ser auténticos para realizarnos lo más plenamente sin degradar nuestra vida biografiable (que no la biológica), en vez de quedarnos en un egoísmo vacío y laberíntico: cual un náufrago a la deriva "sin puerto" al que dirigirse desde alta mar»;
  • y previene que, el egoísmo positivo implica dureza con que plasmar lo que se emprenda y el no tener nuestra vida disponible para los demás de forma altruista y estúpidamente desinteresada.

Señala la inautenticidad del hombre masa moderno, su ser no trágico, dado que no obra con carácter de irrevocabilidad. Que la inseriedad y la broma que lo caracterizan hacen que sea un ser vil, considerando como envilecimiento el suicidio de lo auténtico. Nos hace ver que el cínico es un farsante nihilista y anarquista de la civilización, que el fascista es un antiliberal farsante que ataca la libertad convencido de que ésta nunca le faltará, y el superrealista un antiartístico.

Equipara a la civilización con una casa en la que se mima al hombre que, después, caprichosamente, no escucha instancias externas superiores a él.

Aclara que la sociedad, en la medida en que sea sociedad (¡otra cosa es el Estado!, nos dice), es siempre aristocrática. Que la igualdad constitucional es un hecho nativo de América, la cual, lejos de ser porvenir, es un remoto pasado, más aún la del norte que la hispánica. Que cuando la masa actúa es para linchar y que no es casual que la "Ley de Linch", americana, provenga del paraíso de las masas (pienso que son bastante discutibles estos asertos en contra de la igualdad ante la ley y en contra de que el pueblo no pueda hacerse la justicia que las instituciones le deniegan sistemáticamente, pero no voy a tratarlo aquí para no extenderme en exceso).

Descarta que las ciencias tengan valor normativo (regulador del comportamiento), explicándonos que son claras por ser abstractas, pero que no son cabezas claras quienes de ellas hablan y si quienes sean capaces de orientarse con precisión en cada realidad vital concreta, que es siempre única.
  • Consiguientemente señala la débil capacidad intelectual del ser humano (a un sueño semejante, creo que en decir de Sófocles), cuyas ideas taxativas sobre las diversas materias son únicamente juicios sin fundamento (del tipo de los juicios sintéticos a priori, "con los que tranquilizarse con respecto a las diversas cuestiones", pero no con los que destacar la verdad sobre ellas). Consecuentemente juicios no validos para orientarse en el laberinto de la vida, laberinto en el cual estarán perdidos: cual el consabido y mencionado náufrago a la deriva, quienes no sepan dónde está lo firme. Lo firme es una auténtica filosofía rectora, fundamentada en el conocimiento real, nos dice.

En donde explica cómo se gestan los Estados (después se trata), nos dice que las dos únicas cabezas claras del mundo antiguo fueron Temístocles y César, ambos del tipo de los grandes empresarios capaces del concebir previo al crear. También expone que el problema de la Europa actual es que ha dejado una moral sin acogerse a otra superior (yo, inmoralista, prefiero hablar de una normativa superior que nos remitiría directamente a la psicología y al tipo de hombre futuro que se pretenda obtener; y el criarlo, domarlo, castrarlo, etc. como vertientes del problema) y que como consecuencia el hombre masa no se considera obligado a nada, desprecia la inteligencia superior y ejerce el chantaje de la violencia y del humorismo como forma de eximirse y de no supeditarse a nada. Cual vividor parasitario, nos dice, que niega lo existente sin presentar alternativas. Cual ente privilegiado, "al modo del niño mimado" que ni hace ni crea nada que justifique sus privilegios (enorme hurra aquí para Ortega).


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Aclara que las épocas clásicas –o normativas– lo son debido a los venerables principios que las informaron (habla de la "Edad de Oro" grecolatina para nosotros y de la "Alcheringa" para los salvajes australianos). Nos dice que se está dando un gigantesco proceso de unificación desde el Siglo XVI, época "Edad Moderna" de hegemonía europea. Que en el mundo manda Europa, las superiores normas europeas. Y que cuando los pueblos masa se liberan del mandamiento europeo (aquéllos sobre los cuales aflojó su presión Europa -!-), es como si se entregaran a cabriolas de niños sin quehacer, «dado que sólo cuando los reyes construyen (cabría decir igualmente todo lo grande y creador), tienen quehacer los carreros».

Nos explica su concepción del Estado como movimiento que traspasa fronteras hacia unidades cada vez mayores, desde la sociedad natural (ordas y tribus) hasta la polis (ciudad amurallada) en torno al ágora (plaza), las comarcas, ducados, reinos o naciones... Concibe el Estado más que como homogeneidad política no necesariamente centralizada, como empresa y homogeneidad abstracta de jurisprudencia gestada de la heterogeneidad por grandes empresarios imaginativos, cual sucede con los hombres cuyo prototipo es César (menos mal, ya no parece ser uno de los Julios que criticó negativamente), prototipo al que contrapone el de su asesino Bruto y la nobleza conservadora a que pertenecía, nobleza incapaz de innovar sobre su concepción clásica de dominados y dominantes con un príncipe como primero entre iguales. Dice que malentendieron la originalidad de lo concebido por César, tanto ellos (y menciona de su hijo adoptivo Augusto la forma de principado que le dio al imperio), como sus biógrafos: que lo malinterpretaron como epígono de Alejandro macedonio (al cual, dice, lo unía tan solo la idea del imperio y no el cómo organizarlo). Y concluye que el próximo paso para Occidente es la "Gran Nación Europea" (los Estados Unidos de Europa), regida por un programa de vida que oponer al comunismo basado en las aspiraciones individualistas que son tradicionales de los europeos: en la auténtica libertad de que ya disfrutaban los griegos en la mayor de las medidas; que no de la que los fachas llaman libertad, pero refiriéndose a la suya a costa de nosotros como esclavos.

Expone cómo del inicio de la decadencia romana dan clara cuenta el poeta Horacio y la propia "Historia de Roma", la cual hubo de recurrir para cubrir sus plazas de centuriones a los dálmatas primero, y luego a los bárbaros del Danubio y del Rin (válido para que se vea lo conveniente que será para la futura sociedad de derecho auténtica: si lográsemos alcanzarla, el no delegar el pueblo en terceros el cuidado de sus intereses).

Señala que el enorme ámbito de las circunstancias o posibilidades en que se desenvuelve la vida (ámbito del que, tanto en lo individual como en lo colectivo elegimos y alcanzamos a realizar sólo una mínima parte), hace que Europa se sienta decadente sin estarlo realmente. Al respecto nos dice que Europa está en interregno, en un vacío entre la organización de mando histórico que fue y la que va a ser. Que la crisis europea es debida únicamente a su estado de transición hacia la unidad de sus naciones, unión con la que soslayar el peligro de perecer como civilización. (Paréceme estar escuchando a otro Nietzsche cuando Ortega nos dice que, la coleta de un chino asomando por los Urales, o una sacudida del magma islámico, podrían inducir a que la antigua realidad que es Europa se consolidase más rápidamente como Estado y además se potenciase en pro de aún más grandes logros en los diversos órdenes economía, etc., y particularmente en el ámbito de la política parlamentario democrática(!): Considerándola Ortega como algo parecido a un plebiscito cotidiano y a una empresa abierta al futuro, en vez de como una imbecilidad y/o una burla sistemática que se nos a la gente de los más diversos pueblos.) Previene que podría malogrársenos a ejemplo de Borgoña, o incluso limitarse a conservar una suprema tradición sin alternativas válidas; pero que no hay otra opción, que es necesario mandar con el beneplácito popular indicado ya por Maquiavelo, que es necesario mandar desde la potenciación suma de las asambleas legislativas que permita codificar pacíficamente la normativa que regirá el futuro.

También señala a nuestro tiempo como poseedor de todos los talentos "excepto" del talento para usar de ellos, por lo que no considera descartable el peligro de retroceder a la barbarie (el decaer, la decadencia). Nos dice asimismo: ¿por qué no señalarlo aquí?, que debido a la velocidad y los medios audiovisuales ni siquiera las aldeas son ya lugares aislados (hoy es ya corriente el decir que vivimos en una aldea global). Y que aunque Europa debe a Descartes el racionalismo cartesiano (la razón matemática, física y biológica), este racionalismo no alcanza a tratar los asuntos propiamente humanos si no se integra en la más radical razón histórica (larga memoria que hace posible al hombre superior). También asevera que es la memoria normal la que diferencia al hombre de las bestias (¡si las bestias hablaran sobre bestialidades!).



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De la sociología inglesa dice que es un orden extra psicológico no concerniente al tipo humano que ha sabido crear. Señala a la ingente cantidad de medios que estamos obligados a manejar como causa de que la prioritaria formación individual no se consiga (en realidad sucede que se quieren formar jóvenes al servicio del Estado antes que como personas, pues la libertad se quiere sólo para las elites sociales y al resto a su servicio).

Se posiciona contra el arte nuevo(!), el arreglo y elegancia a ultranza con desprecio y maltrato de lo espiritual (la aspiración inglesa a la felicidad: al confort [comodidad] y fashion [elegancia], sobre la que ironiza Nietzsche) y la manía por el deporte. No contra el deporte en sí, pues, sin dejar de señalar que el principio formador de estados equivale a proyectos de vida (quehacer, conducta...), hace referencia a otro trabajo suyo en que habla "Sobre el Origen Deportivo de Estado" en el que explica cómo el entrenamiento de los jóvenes romanos acabó en cosas como el rapto de las sabinas para esposarlas, dado que eran refugiados huidos de los griegos sin medios económicos. También explica en qué consiste lo que Nietzsche denomina claramente de gazmoñería inglesa: cautelas, eufemismos, en insinuar más que en decir lo que se dice y como eludiéndolo. Y además contrapone al aticismo (logos, decir) el laconismo inglés: que dice que es como una serie de maullidos disciplentes (Nietzsche dice que el inglés es taciturno y más sensual, fuerte de voluntad, brutal, vulgar y piadoso que el alemán).

Ortega ve la guerra como disciplina y enorme esfuerzo para resolver conflictos, al pacifismo que así no lo vea como mera beatería, y tilda de enorme error al pacifismo inglés que aboga por el desarme sin más. Redunda en que hoy que aspiramos a superar la guerra vemos en ella algo a maldecir como de la esclavitud, la cual, dice, en su momento fue un maravilloso adelanto con respecto al matar a todos los vencidos, y que aquí se contrapuso Augusto Conte a las tonterías de Rousseau. Ve a la guerra evitable tan sólo a costa de un esfuerzo aún mayor para construir la paz, y que ambos esfuerzos requieren de la venturosa (afortunada) intervención del genio humano. Y alaba la finura con que los romanos consagraron el llegar (a Adeona) y el irse (a Abeona), como insinuando que cabe esperar que así suceda con la guerra.

Diserta aclarando que patricio (o hidalgo) y proletario significan ser hijos: herederos los primeros (determinadas leyes de primogenitura siguen posibilitando que sean los primogénitos los herederos de la propiedad para que ésta no se divida) y los proletarios como meros descendientes o prole (porque estúpidamente permitimos que la industria tenga dueños que nos hacen esclavos al pueblo, sumiéndonos en la inseguridad material y mínimas ganancias de lo que producimos sin importarles un comino a los primogénitos nuestra esclavitud mal pagada: Una hermandad de mierda, a la que no debemos vincularnos los proletarios porque supone aceptar sin remisión la actual esclavitud por el sistema capitalista). También diserta sobre el desarrollo tecnológico, fundamentalmente el de los mencionados medios de comunicación (recuérdese lo dicho sobre la aldea global). Asimismo lo hace sobre la influencia del grado de masificación en las formas interpersonales del saludo (desde los que se hacen desde muy lejos en los desiertos, hasta el beso, genuflexiones múltiples, etc., en otros lugares). Pero lo destacable es el cómo diserta al modo de Maquiavelo sobre lo certero que es el corazón de cada pueblo con respecto a sus propias vivencias nacionales. Consecuentemente acaba sosteniendo que la injerencia de la opinión pública de unos países en la vida de otros, no regida aún por una técnica jurídica "adecuada al cambio de distancia entre los pueblos", es hoy un factor impertinente, venenoso y generador de pasiones bélicas. Critica la incongruente intervención inglesa en los asuntos de la España de su tiempo, y en consecuencia recomienda un, a su juicio, saludable guardar las distancias en lo relativo a las cuestiones internas de cada nación (lo del saludo, como hecho respetuoso, venía en apoyo de esta tesis).

En el uso y costumbres ve los hermanos mayores del derecho, pero menos enérgicos, y preconiza una forma más avanzada de internacionalismo que la abstrusa intentada hasta su tiempo; una nueva técnica jurídica basada en un acuerdo para la unión de las naciones que deje al Occidente todo su rico relieve sin laminarlo. Para él Europa preexiste al derecho que la ha de regular y aun antes que las naciones que han nacido en su seno; pero cuando preconiza como brotada de dicha unión una nueva fe, como poder creador de la historia, reconoce implícitamente que cabe diseñar la Europa del futuro. Para ello recomienda que, oyendo a esa especie de profeta que es el filósofo, gobiernen los políticos y que buenos doctores (dice médicos que, basándose en el aspecto patológico de la historia "debido a la sempiterna lucha entre paralíticos y epilépticos") codifiquen un derecho semoviente, elástico, con márgenes que permitan el dinamismo en derecho; una nueva técnica jurídica equitativa respecto a los cambios de poder sobre la tierra. (Difiero de Ortega a este respecto por considerar vinculante la indicación de Nietzsche de acabar fijando las valoraciones que más convengan a la vida y su elevación, en vez de dejarlos fluctuar indefinidamente, para posibilitar así a la humanidad futura la maestría para el arte de vivir acordemente a la mejor de las tradiciones debidamente instituida.)

Menciona asimismo los bíceps de los gendarmes y sus sucedáneos (!), haciendo referencia a la necesidad de instituciones encargadas de aplicar el derecho haciéndolo respetar (como ya conocen mi tesis de que el pueblo debe convertirse en guardián de sus intereses cuando consiga sacudirse el yugo católico, no voy a rebatir la tesis de Ortega extendiéndome aquí más).

De la monarquía inglesa ensalza la función altamente eficaz de simbolizar el avanzar evolucionando, sin anacrónicas e involutivas rupturas revolucionarias, que precisan siempre de restauraciones tipo del Renacimiento. Indica que Europa necesita conocedores de la historia que, repugnando de todo gesto arcaico, "de tipo conservador o del vulgo rebelde", eviten recaer indebidamente en errores históricos. Y señala que se equivocan los arcaicos nacionalismos que pretenden "poder obrar libremente, sin atenerse al concierto internacional". De Nueva York y Moscú dice que son parcelas disociadas del mandamiento europeo. Que Moscú está a siglos de poder crear un sistema de normas superior al europeo. Y que la tecnócrata América deberá aún pasar por muchos conflictos, disensiones, angustias (en resumen sufrir), sin omitir que los americanos no podrían continuar la ciencia si Europa desapareciese (recuérdese su crítica a la barbarie).



Sobre los apéndices

A).- En el que asegura que "los escaparates mandan", analiza las limitaciones que el dinero tiene como factor de poder. Nos dice que es más determinante la oferta que el poder del dinero, informa que, si hoy poseen el dinero los judíos y son los amos del mundo, también lo poseían en la Edad Media y eran la hez de Europa, "debido a que otras energías informaban la convivencia humana". Que tampoco en el tiempo de César eran los caballeros la cima de la sociedad a pesar de ser los más ricos, debido a que el verdadero poder emana de la raza, la religión, la política y las ideas. Que el dinero es una de las fuerzas principales en el equilibrio de todo edificio colectivo, pero que no es la musa capaz de inspirar, por sí misma, la arquitectura de la sociedad. Que el dinero se reparte según esté repartido el poder social, y que por ello va al guerrero en la sociedad belicosa, al sacerdote en la teocrática... (Todo ello me parece vinculante.)

B).- Filia las épocas, en cuestión de edad y sexo, a mi juicio de forma pueril: Tomando como factor determinante lo anacrónico en modas y modales. Me explico:
  • La masculinidad de una época, repito que a mi juicio, tiene que ver con la capacidad de dicha época para introducir el germen de nuevos valores culturales. Al valorar así tengo en cuenta que "el aclarar las cosas" fue, hasta la actualidad, cometido de varones.
  • La feminidad de una época creo firmemente que está determinada por su capacidad de enamoramiento, acogida y posterior alumbramiento del germen acogido.
  • Considero que tampoco acierta al valorar sobre la edad de las épocas como lo hace (tomando por determinante lo anacrónico en modas y modales). No acierta a señalar que dicha edad (joven, adulta o senil) tiene que ver con la pujanza, madurez o decadencia de una cultura dada.

C).- Después, y siempre a mi juicio, sí que acierta en la crítica a los desviados de sus instintos viriles, tildando de patológico al desviamiento sexual, al afeminamiento masculino y feos vicios afines a éste. ¡Quede dicho aunque a ello se oponga "cierta clase" de moderna psiquiatría! A mí me parece patológica y una triste aberración natural: similar al "Síndrome de Down", el que existan locas cabezas femeninas sobre cuerpos masculinos y viceversa, o vicios vergonzantes en los que no se debería caer para evitar traumas contra la propia integridad moral.

D).- Asimismo acierta al indicar que se debe vivir creadoramente (él dice con proyección de futuro), cuando lo tradicional deba de ser superado, en consecuencia de forma no absurdamente apolítica. Y es en este marco donde señala como acertado un hecho fundamental de la cultura helénica griega: Aprueba como acierto el que en la Grecia Clásica se organizase todo en torno al efebo, teniendo junto a él y como potencia compensatoria al hombre maduro que lo educa y dirige (los católicos eso no lo quieren, motivo por el que estigmatizan el "paternalismo" y emplean ingentes recursos para el obscurantismo de todo tipo). Ortega ironiza contra el tragicómico organizar centrándose los adultos en el disfrute e imitación a ultranza de lo juvenil, "incluso en la indumentaria", despreocupándose de preparar adultos responsables (logrando en consecuencia adultos ineptos). Lo determinante de lo que aquí cuestiona es, a mi entender, la moraleja a deducir: La necesidad de organizar la vida para los diferentes clases, sexos, edades(!); para la masa o la selección; para la vida decadente, dedicada a los placeres y el vicio, y abocada a las enfermedades y a la pobreza; o para la vida ascendente, del ente positivo que se esfuerza... (No hay por qué imponer "las diferentes necesidades y formas de entender la vida", ni tienen, en resumen, porqué coartarse las libertades.)

Es todo para aquí

Felicidades y ojalá que os aproveche la lectura, similarmente a como a mí me aprovechó el estudio que supuso este enorme trabajo

Ambrosía. Alimento de inmortalidad



Para nuestra formación y posterior obrar..
necesitamos ser formados según modelos y guías
para no caer en cobardías, ridiculeces o errores de tipo sentimental o político,
que tanto retrasan la evolución del pueblo hacia su felicidad y liberación

En una auténtica sociedad de derechos, la decadencia debería conducir a la reeducación del decadente por el vicio o ignorancia de cuanto es virtud saber, en vez de a la marginación. Por que estuviesen regidas las diversas instituciones por profesionales a los que no les quedase otra opción que velar honestamente por el cumplimiento de la normativa a ellos encomendada, en vez de por cucos católico-fascistas que nos las corrompen en su pro.

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¿Ambrosía? Son algunos dichos y sentencias recopilados por mí durante años de lecturas de multitud de autores, en su mayoría clásicos, de los que no recogí su nombre pues no barruntaba que un día iba a tener una obrita en alguna medida luminosa y el deseo de comunicarla. Son frases que reformulé e incluso sincreticé enlazando y/o refundiendo dos o más en una, en un intento de que estos pequeños y no muy exhaustivos conjuntos iluminen lo mejor posible la cosa o cuestión de que se trate causando un efecto clásico, imperativo, en quienes por ellas se interesen.

Pero esto es sólo una parte no determinante de lo que pienso participarles una vez completada mi formación como "Filósofo autodidacto – Orientador político antifascista" incondicionado por ningún otro interés que no sea el futuro más conveniente para la humanidad, pues al margen de ideas modernas lo que nos conviene es que la mejor normativa de entre las posibles rija una sociedad de derecho auténtica donde cada cual viva según sus merecimientos en función de sus prestaciones al resto social y no por lo que esté robando o haya robado él o sus papitos (ya que sólo así podremos llegar a tener paz digna y asumible en el planeta tierra), para lo que deberemos trabajar por la unidad y formación popular en la praxis política el tiempo que sea necesario hasta lograr la claridad de ideas y unión política que nos permita a los pueblos del mundo acabar con tantos parásitos burladores de los intereses generales como actualmente soportamos.

Con Internet será más probable llegar al imperio de una sola constitución y diversos códigos legales (penal, civil, mercantil, militar, etc.) que más nos convengan para regular de forma efectiva el todo social, sin enfrentamientos bélicos o cuando menos con un mínimo costo en vidas. Y es que el pueblo en sentido genérico (la gente de los diversos pueblos del planeta) debemos a nuestra descendencia una sociedad de derecho real y por ello muy distinta a la enorme trampa fascista que actualmente padecemos. Debemos a nuestra descendencia una sociedad de derecho libre de formas parasitarias, de católicos en el sentido universal del término (aquellos que nos amansan por el budismo, el islam y judaísmo y afines, como son los autodenominados en occidente de católicos o protestantes, a fin de trasquilarnos con toda impunidad como a borregos). Y ello es así en contraposición a la noble voluntad de nuestros antepasados greco-latinos que quisieron y estaban elaborando para nosotros una sociedad de derecho auténtica, antes de que la mafia católica atentase con éxito en contra del imperio romano y su esencia (la sociedad de derechos bien entendida): consecuentemente en contra de nosotros la gente del pueblo a fin de someternos a sus intereses fascistas. En sustitución de la buena ética antigua que enseñaba que se debe respetar o en su defecto atenerse a las consecuencias, la mafia católica nos impuso su puta moral cristiana, con la que enseñan el relegar la justicia a su invención del más allá (yo estoy convencido de que Nerón era tan incestuoso con su madre, como el Dios inventado por la mafia católica) y el ponerles la otra mejilla a los prevaricadores (a ellos, los católicos, que se fingían creyentes a fin de imponérnoslo a los demás y continúan haciéndolo a fin de pedir respeto a las creencias ajenas y facilitarse así el continuar sometiéndonos por su puta moralina pensada para enniñecernos y esclavizarnos). La predicación de intervenciones mágicas o divinas sobre las cosas humanas debería considerarse grave delito. A quienes se empecinasen como creyentes, ponerlos a poco más que pan y agua y que el resto se lo pidiesen al Dios de su creencia. Y a quienes hiciesen proselitismo de cualquier culto que no fuese a una sociedad de derecho auténtica, encarcelarlos de por vida: e incluso matarlos si en prisión se demostrasen indomables, como a la especie de parásitos y terroristas más nociva y peligrosa para el buen logro de los inmaduros.

Y con esto me sitúo claramente al margen de cualquier idea moderna de socialismo, comunismo o de cualquier otro falso "populismo" con el que se disfrazan las mafias dominantes, muy eficientes de cara a preservar el "statu quo" y en él seguridad y prerrogativas de todo tipo para su ralea y retoños, y a nosotros y nuestra descendencia vulnerarnos sistemáticamente unos derechos mínimos a fin de mantenernos esclavizados. A imitación del cuco ocupan espacios de poder pensando únicamente en que les engordemos a ellos y su descendencia, que así viven por encima de sus merecimientos a nuestra costa. Debemos acabar con ellos por métodos racionales en lo posible (eliminando el dinero del marco social y mediante una banca nacionalizada asignar únicamente bienes y servicios a cada cual en función de sus prestaciones al resto social, además de los medios para el cumplimiento de las labores individuales o colectivas, así como para el fomento y/o desarrollo de las aficiones individuales positivas, pero sin permitirle a nadie capitalizar el resultado de nuestros esfuerzos) y a quienes se opusieran pretendiendo perpetuar sus abusos y burlas, ejecutar lo antes dicho o mandarlos sin demoras junto a sus putos muertos, que a mi juicio fueron demasiado pocos, pues hace ya milenios que teníamos que haber conseguido limpiar nuestras sociedades del enemigo interior (de este tipo de mafiosos).
  • El Cuco es el grande y astuto pájaro que hace que a él y a sus crías los alimenten y engorden las pequeñas e ingenuas avecillas. Bien sea por la manipulación o por la fuerza, así nos lo vienen imponiendo los fascistas desde hace milenios.

Soy persona total y absolutamente noble y, consecuentemente, muy duro y todo lo contrario a un gusano, que quiere para la humanidad futura una sociedad de derecho auténtica y por ello libre de corrupción. Para la que es necesario, asimismo, un nuevo calendario plagado de luminosos mitos informadores (mítico-científico), que al modo pagano nos sirva para la reconstrucción y posterior formación sistemática del ente popular, no como instrumento único pero sí fundamental con el que hacer asimismo pedagogía política en pro de la reconstrucción y memoria histórica, fundamental para revertir el daño al ente popular por todo tipo de católicos (por la alienación religiosa como por la mediática). Calendario que ponga por artículos de fe aquellas verdades a las que se llega a través de la razón madura (de la ciencia), no para que sea estúpidamente creído sino como un instrumento fundamental para la forja de seres en formación o políticamente inmaduros (que tanto abundan en nuestras obscurecidas sociedades modernas), plagado de hermosas y luminosas festividades (ya que de nada serviría el mito en cajones o estanterías de libros sin el rito o celebración). Pero como esto forma ya parte de mis propuestas políticas para la construcción del futuro (06. Iglesia Educacional Laica de Liberación Popular), dejo aquí constancia de tal necesidad y me centro en Ambrosía.


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Para Ambrosía prescindí de muchas otras frases ingeniosas o célebres por considerarlas asumidas en la mayor radicalidad de las que conservé. Lo hice con pena, hasta el extremo de que después de haberlas recogido como valiosas, tras deshacerme de ellas a medida que elaboraba esta recopilación hube de volver a recoger algunas en más de una ocasión porque no me decidía a descartarlas definitivamente.

Conociendo la maldad de los vencedores en la segunda guerra mundial y todas sus felonías desde entonces: incluida la forma en que utilizan los medios de comunicación para hacer creer lo que se les ponga en gana a la por ellos infantilizada gente del pueblo -mediante el seudo arte Hollywood, etc., etc.-, en su momento dudé de que la mala baba de sapos vertida por seudo historiadores católicos en contra del nazismo fuese totalmente cierta e investigando al respecto me encontré con estos vídeos entre otros que confirmaron sin lugar a dudas lo acertado de mis sospechas, que sin más comentarios pongo a disposición de quienes los quieran revisar esperando que se los mantenga a tales efectos en los servidores:
AMBROSÍA

1).- Filosofía. Definición y prevenciones

Si algunos de los que profieren "ladridos" contra la filosofía dice lo que suelen(!), respóndasele que la intuición permite el conocimiento inmediato, y que la intuición como deducción continuada permite ascender hasta el todo racional y unitario: hasta la filosofía como saber total.

Privada la poderosa palabra de la divinidad, sólo quedan los hombres con su pluralidad de opiniones y su disensión en las representaciones respectivas, sin que ninguna de ellas pueda ser superior a las demás. Nada hay más confuso que dejarse guiar por los rumores y opiniones del vulgo (los no sabios), pues arrojan a quienes de ellas se sirven en la incertidumbre e infortunio.

Dar la espalda a lo uno para interesarse por lo múltiple lleva a toda clase de dispersiones estériles.

Se es sabio por estudiar las cosas precisas. Que nada hay indiferente se comprueba al recolectar: No te canses, pues, ¡oh necio!, en lo que nada aprovecha.

El azar es orden en el tiempo. El pasado define al presente porque "la Humanidad" no es dueña de su propia historia.

El fenómeno de la televisión demuestra que la gente está dispuesta a ver cualquier cosa con tal de no verse a sí misma. Donde funciona un televisor hay alguien que no está leyendo (cosas que importen). No podemos matar el tiempo sin herir la eternidad. Se pretende establecer una confusión falaz entre gloria y eternidad:
  • ¡Y cuando llegue el momento en que se extinga el mundo a fin de renovarse, en que los elementos se destrozarán con su propia energía y un solo fuego hará arder a todo lo que hasta ahora brilla ordenadamente, nosotros también, almas felices a quienes ha tocado en suerte la eternidad, nos transformaremos en los antiguos elementos! (una visión física por los antiguos realmente interesante, para nada inferior a la teoría del Big Bang por los físicos).

La ignorancia es para la mente una noche, pero sin luna ni estrellas.

La visión pragmática sacrifica frecuentemente a lo inmediato valores más importantes.
  • Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
  • Unos criterios fundamentales a tener en cuenta son la fuerza y agilidad corporales y el valor y la serenidad del espíritu (todo ello se puede entrenar), también el grado de enfermedad o desgaste que se es capaz de superar (a modo de aclaración téngase en cuenta que, tanto el acondicionamiento físico como el placer, implican gasto a reponer).


2).- ¿El arte antiguo? En realidad la auténtica metafísica educadora

Los caracteres débiles, propensos al sueño o a una vigilia similar al sueño, son el resultado de la trabazón de elementos pasivos.
  • Contra alineaciones sin vida está la tragedia que, influyendo con sus mitos las almas receptivas, creó hombres más justos y sabios. El desgarro de lo trágico implica tener que elegir entre dos extremos excluyentes igualmente deseables en los que se implican otros entes (tales como el honor y las condiciones regia y humana, lazos madre-hijo o rey-súbdito, etc.); implica el todo o nada, pues mucho o poco no son bastante: «Se debe llegar al extremo con tal de preservar nuestra "real" honra». Imposible ser trágico y no libre.

En los siglos clásicos de Grecia la vida toda se organizaba en torno al efebo, pero junto a él y como potencia compensatoria estaba el hombre maduro que lo educaba y dirigía.
  • No se debe de reconocer otra superioridad que la del vino viejo sobre el nuevo. O, dicho aún con mejor poesía, la "del sol" que convierte el agua en vino para que no cese la alegría entre los invitados.

En los tiempos de la "Grecia Clásica" se le decía al hombre: «¡Vive, frecuenta a los hombres; el hombre es un dios para el hombre!».


3).- ¿El actual moralismo castrante? Es, sin más, la metafísica del verdugo por los católicos

Nietzsche nos hace ver que en la actualidad se convierte al lobo en perro y al hombre en el mejor animal doméstico del hombre, y que el hombre es una irrisión dolorosa para el superhombre.
  • La glorificación cristiana de las virtudes de los niños y de los esclavos se cumple a expensas de cualidades más viriles y lúcidas. (Nos castraron intelectualmente lanzando chorros de huecas frases de benevolencia, imponiéndonos por el terror y el crimen su puta moral cristiana.)

Digamos que hay dos clases de mentes poéticas, unas aptas para inventar fábulas y otras siempre dispuestas a creerlas; consecuentemente: "Cada uno es como Dios lo hizo y a veces incluso peor". (Se trata de la ignorancia creada por los genios, en decir de José Larralde.)
  • No se pueden fijar normas éticas para todos los hombres, ni incluso para un grupo de ellos, sino que en cada ocasión concreta y determinada cada agente tiene que percibir lo que es o no oportuno, lo que es moral o inmoral. Se trata, pues, de un radical contingentismo moral que no da lugar a la posibilidad de formular ley moral alguna. ¡Aplastad a la infame! (en referencia a la moral cristiana o más bien moralina con que infantilizarnos, pues hay otras que son más honestas, viriles y lúcidas y en consecuencia de más alto rango).


4).- Otros obscurantistas

Al igual que en las matemáticas, en la política también está mal todo lo que no es totalmente correcto (pero como no hay mayor grosería que esta corrupta sociedad en que vivimos, yo me cago en todos los putos muertos de la mafia fascista, entiendo que fueron demasiado pocos pues no tenía que haber quedado ni uno vivo y así no hubiera sido en vano nuestra última guerra contra los católicos del franquismo. Y con eso me paso millas de la corrección política y no me corto ni un pelo, consciente de que contra estos mafiosos tenemos que acabar poniéndonos pero que muy bravos si es que queremos la libertad para nuestra descendencia).

Quién afirmó que "La política es el arte de servirse de los hombres, haciéndoles creer que se les sirve a ellos", no afinó suficientemente la puntería. Es el arte de hacer posible desde el Gobierno aquello que más convenga a quienes jamás se desentendieron de sus intereses políticos (la mafia católica) y entienden su libertad a costa del sometimiento de los demás por todo tipo de engaños o abusos. Utilizan la democracia parlamentaria para jugar con nuestros intereses realmente populares, del poder mediático para evitar que la gente nos preocupemos de lo que nos atañe, al igual que anteriormente con el intensivo uso de sus religiones de Estado: ahora sólo supuestamente "no confesional", poderes sumamente eficaces para alienarnos de nuestros intereses políticos.
  • ¿Dónde hallarás defensa contra ello?, ¿qué ayuda pueden darte los mortales?, ¿acaso no has reparado en la insegura y débil capacidad, a un sueño semejante, a que está sometida la pobre "raza" humana? (Yo quiero ser ese inmortal, en el sentido vinculante del término [el histórico], que os sirva de apoyo mediante mi guía política que os estoy participando de forma intensiva, ya casi realizada.)


5).- Extraviados

La razón se altera en los desgraciados. Locura es extravío de la razón y vale más estar loco de alegría que de dolor. Para ilustrar esto tened presente al histórico "Loco de Argos" (Grecia), el cual disfrutaba habitualmente de imaginarias representaciones teatrales, y que así que lo curaron se lamentaba: «¡Vive Dios amigos, que me habéis matado!». Forjábase, cual un turco embriagado en opio, una felicidad tan fértil y pródiga como deseaba. Los opiófagos (¡soñadores!), caen todos en miseria. En sus alucinaciones (sueños en estado de vigilia, inducidos por el protóxido de ázoe, el hachís o el opio) resucitan en sus prístinas formas las cosas destruidas.


6).- Algunos renacen, resurgiendo de sus cenizas

La aparición del Ave Fénix (símbolo poético del que se renueva a sí mismo sobreponiéndose al dolor de un gran fracaso o decadencia) es contingente. Aunque el mito dice que no, que aparece cada 600 o 1461 años, que el Fénix es de diferente color en pico y plumas (sutil al exponer lo que piensa), que la siguen otras aves (satélites y alumnos), que acercándose a la muerte suele hacer el nido en su patria y echar en él su virtud generativa (enseñanzas) y que es su "cría", después de hacerse fuerte, la que le hace funerales ante el altar del sol, al cual está consagrada (el sol es símbolo poético de claridad, de sabiduría o conocimiento, de verdad).
  • ¡Es un éxito póstumo!, aclaró riéndose quien ya no era poeta.
  • El regocijo, por ser racional, es contrario a otros deleites más groseros con los que nada quieren los sabios.
  • De la salud del alma nace toda ventura, de todos tan querida y anhelada.

Excentricidades
  • Viene mojado y no recibió de sus sentidos información de si llovió o no.
  • Ante una señora que dice estar “un poco malucha” sofoca un sollozo y seca unas lágrimas.
  • O viene con retraso y embarrado y, sin disculparse, dice no dejarse influir por la meteorología ni por las divisiones convencionales del tiempo, y que rehabilitaría gustoso la pipa de opio y del Kriss malayo ignorando instrumentos más perniciosos e insípidamente burgueses como el reloj y el paraguas.


7).- Otros se hunden

El deprimente vicio es la ignorancia de cuantas cosas es virtud saber. La virtud es un bien del cual nace provecho y toda utilidad. Cuesta adquirirla. Odiarla es renunciar a la esperanza. Es un arma que no puede concederse ni arrebatarse dado que queda fuera del poder arbitrario del hombre. Es la guía que nos protege del azar; como la técnica que protege al luchador mientras que lo exponen ese estado de debilidad inerte que es el temor, o la ira u otros defectos. Entregarla como esclava del placer corresponde a un espíritu incapaz de conseguir nada grande.

Quien trata de evadirse de la multitud y se destaca por alguna cualidad, muestra a la malevolencia del rebaño un objetivo sobre el que ensañarse.
  • El hombre de bien, potencial fortaleza de insensatos, es poco estimado por ellos.

Cobardía y comodidad nos apartan de tareas importantes, remitiéndonos a lo que se deja "rumiar" sin dificultad: "Hubiera podido terminar antes de haber buscado sólo la gloria".


8).- Sobre el hombre de mando

Insustituible es el hombre de mando.
  • Es preciso consejo único para ejecutar enérgica y rápidamente las decisiones.
  • La agudeza o diligencia son el hábito de hallar en breve lo que convenga; y además:
  • "Son los jumentos lentos, y no los nobles caballos, los adecuados para llevar las cargas".

Nunca un general confía en la paz hasta el punto de no prepararse para la guerra.
  • Se precisa practicar para que en los momentos críticos el espíritu no se abata y triunfar en lo acometido.
  • Sólo son buenas, seguras y duraderas las formas de defensa provenientes de la propia virtud.
  • Ser irascible e irreflexivo son defectos imperdonables en un general: "La cólera actúa como espía; por ello guardarse bien de agua, perro y enemigo silenciosos".
  • Defendido por el secreto apresúrate con calma, y que "tu mano derecha" no sepa lo de la izquierda. (Como ayuda mnemotécnica piénsese que hasta Felipe II, el Alejandro del disimulo, hubiera revelado todos sus secretos al mes de permanecer en el campo conversando únicamente con una sola persona).

El saber reservarse es la más fuerte prueba de independencia, la más orgullosa aristocracia, la última y definitiva prueba del hombre destinado al mando. ¡Tanta majestad tiene el silencio! que mejor es callar lo que se quiere ocultar, negarse a hablar nada sobre ello, teniendo presente que el intento de paliar los reflejos delata ocultamiento, enmascaramiento. A los verdaderos artistas se los tilda de huraños y de rebeldía contra las leyes del mundo. (Napoleón no quería estudiar sino a su manera y solía pasar las horas meditando con el alejamiento, distanciamiento o soledad en que se encuentra siempre todo César.)
  • Temperamentos de bronce, cuyos nervios aguerridos habían cobrado la solidez metálica del salvaje y cuya resolución corría pareja con el golpe de vista en lo rápido (pensamiento y acción brotaban como un solo relámpago).
  • Conciencias forjadas por el martillo de la necesidad, cuya habilidad y golpe de vista que hace a los bravi del pensamiento y de la alta política los convierte en instrumentos sólidos, elegantes y pulidos.
  • Terribles demonios de amplio temperamento, compendio de todas las fuerzas humanas, semejantes a peligrosos leones necesitados de inmensos espacios desérticos, misteriosos cual Moisés, Atila, Carlomagno, Mahoma, Napoleón, creo que también Robespierre... Cuyo tipo degenerado fueron Loubel, Pugachov, el abate Carlos Herrera...


9).- Literal, pero alegóricamente

A).- Un solo de piano puede ser revestido por los colores de la orquesta. El papel de la música es ayudar al drama a expresar emociones y a subrayar situaciones sin interrumpir ni debilitar la acción con ornamentos inútiles, sin "enriquecerla" con efectos de virtuosismo. La música instrumental emplea el término articulación para designar una ejecución y comprensión claras del fraseo musical. (Únanse para salir de la situación histórica que nos impusieron los católicos conjuntados según este mismo poema para la realización de nuestro proyecto político que les propongo, y nadie podrá impedírnoslo.)

B) Esquizofrénicamente plural.- ¿Realmente es ese el trasfondo, o me estoy volviendo paranoico? Sumergidos a esa profundidad (alrededor del límite), la narcosis nubla las mentes.

C).- Llamad la atención al estilo de los alienistas: Violencia que esos psiquiatras trasladan a veces a sus relaciones con gentes de buena salud, o por hábito profesional o por considerar que todo el mundo está un poco enajenado. (Aun con riesgo de equivocarse, así conviene obrar ante los dormidos).

D).- Una pintura es un poema sin palabras.

10).- El hombre, como el genio, se hacen

Que la inspiración y cuanto excita él ánimo y hace ambicionar elevada fortuna nos coja trabajando: Para evitar "con el pincel chino" que más de una ave se nos escape volando.
  • La universidad se considera como el "Alma madre" o "Madre nutricia", sede del espíritu.
  • Y a las bibliotecas cual farmacias u hospitales del alma. (Y así sería en mayor grado o medida si quemásemos el exceso de porquería que actualmente se aloja en ellas).

Atamos el nudo gordiano de la cultura (la de los sofistas o realistas), a través de la historia y el arte, cuando el arte no es un añadido placentero y la tarea más elevada y propiamente metafísica de la vida. (También cuando la historia es realmente clarificadora y no hecha por seudo-historiadores fascistas, interesados en ocultarnos muchas verdades a fin de hacerse pasar por lo que no son y mantenernos obscurecidos). También cuando individualizamos: marcando límites y aristocratizamos: imponiendo, cual abismos, porqués clarificadores.

Originalidad, encanto, delicadeza, fuerza... equivalen a talento. Sin embargo el genio es la adaptación de fuerzas interiores poderosísimas a una finalidad (requisito indispensable para la consecución de cualquier tipo de genio).
  • El medio influye el porvenir de la adolescencia trazando la ruta a la naturaleza, pero el genio no tiene en él su génesis.
  • Por debajo de la perfección que sólo el genio alcanza está la obra del talento, diferencia que sólo los hombres geniales pueden apreciar. Pero el vulgo juzga de vulgar la perfección, incluso de los más elevados asuntos, de tan natural como es siempre. ¡Moraleja!: «La meta es, pues, ascender a la naturaleza y a la naturalidad elevada y libre, desentendiéndose del vulgo y la vulgaridad».
  • Perfección es para la ciudad el valor de sus habitantes, para una acción la virtud (sin moralina, sino por bien o magistralmente realizada), para un pensamiento la verdad. Las cualidades contrarias implican imperfección.


11).- A los dioses desconocidos: exhorto y dedicatoria

En su espíritu la triste prudencia superaba al heroísmo.
  • ¡Acomete pues, espíritu, la acción largo tiempo meditada; sustráete a la "humanidad"!
  • Se debe ser superior a la "humanidad" por altura y por grandeza del alma, por desprecio.
  • Cuanto más conozco a los hombres menos los quiero y, si pudiera decir otro tanto de las mujeres, me iría mucho mejor.

Justa es la guerra para quienes es necesaria, y santas las armas cuando no hay otra esperanza.
  • Haces fieles a los tuyos armándolos, siéndoles generoso y permitiéndoles la crueldad opuesta a la bondad y altruismo que socorren irreflexivamente a enemigos crueles (no se puede someter a una mafia contraria a la auténtica libertad para nosotros el pueblo, si no es firmemente decididos a hacernos respetar según sus propios procedimientos); pero también los haces fieles siendo cruel con ellos al modo de todo buen general (cuando esté indicado para hacerse obedecer).
  • Enfermedad es el ansia lamentable de humillar al prójimo de tipos que son algo sin ser prácticamente nada. (Sólo en caso de necesidad se debe ser tan cruel como se estime conveniente cruces, guillotina, hogueras o lo que sea: Incluso contra sus mujeres y retoños si no se apartasen de ellos en un breve plazo de tiempo que se estimase conveniente, pero sin incurrir en la brutalidad o burla gratuitas, como contra nosotros y nuestro derecho a un mundo sin amos nos hacen sistemáticamente estos perros).
  • La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar inconvenientes.
  • Admitir el agravio o atender reclamaciones injustas, conlleva despreocupación y estupidez cobardes, servilismo.
  • El amor al prójimo es secundario y arbitrario con respecto al temor (nadie ataca a un león cuando está el campo lleno de ovejas).

La esperanza del sabio es fundamentada y sabrá procurarse más posibilidades que las que se le presenten.
  • La virtud del estratega, contrapuesta a la de aquellos más experimentados en la esclavitud que en la acción, conduce a ambicionar y poder en contra incluso de la misma pobreza.
  • La confianza en sí es el primer secreto del éxito, y el coraje la cualidad que garantiza todas las demás. (No temo, "aunque sí procedí con cautela".)
  • Cuando hablan de tambores callan leyes, y cuando no se teme a la muerte se la hace penetrar en las filas enemigas: ¡Por sacrílegas!
  • Las malas acciones provienen de los poderosos y de los virtuosos, las viles de los sometidos. (Hagamos, pues, del pueblo un poder fáctico invulnerable, para que no pueda nunca más contra nosotros ningún mafioso.)
  • La justicia se imparte cuando los condicionamientos son iguales. Lo posible lo llevan a cabo los fuertes, mientras que los débiles consienten.
  • El cinismo consiste en ver las cosas como son, y no como se quieren que sean.
  • Están conectados lo superior y lo terrible. A la mujer se le concede el tributo del desprecio y del temor.

Es sensato no exaltarse por el éxito, sensata la paz sin agravios; pero también no ser víctima que se complazca en la tranquilidad de la paz.
  • El elemento inactivo no se salva si no se alinea con el activismo y lucha con la mirada puesta en la riqueza y gloria futuras y por un presente no deshonroso. Pensando en clave de futuro, en vez de riqueza, seguridad de vida para todo obrar positivo. Para algunos inclusive niveles de vida superiores a los que pueda tener cualquier Papa o rey católico (en realidad estampillas o medallones de que se sirve la mafia católica en la actualidad). Ya que no tenemos por qué alimentar burladores parásitos y sí liberar, para que nos puedan beneficiar con sus obras más diversas, a los más geniales de entre nosotros.
  • ¡Atención a esto! Aliados con la tontería incluso los dioses luchan en vano.

Evitad ser víctimas de la ilusión de que un hombre solo puede solucionar los problemas del mundo.
  • Al amigo seguro se lo reconoce en las situaciones inseguras.
  • Acepta recorridos y trabajos duros en la búsqueda del buen amigo.
  • Dale honores, riquezas y responsabilidades a quien no piense en él más que en ti. Sólo así se puede ser un eficaz amigo de cara a logros de todo tipo.
  • Se es más profeta en la propia tierra y ello aunque en la propia familia pueda haber quienes continúen negando éxitos por el pueblo ya reconocidos. (Emparentados lo estamos en realidad sólo con nuestros iguales y ellos son nuestros mejores y más auténticos hermanos.)

Aunque les disguste a quienes de las clases dominantes pretenden eliminar en lo posible toda competencia para ellos y su descendencia (no en vano nos ganaron con esa finalidad y la de esclavizarnos a ellos la última cruzada católico-franquista los fascistas), entre otros muchos debería de ser rehabilitado el altar ateniense dedicado a los dioses desconocidos: "Diis ignotis": todos ellos arpas silenciadas y cubiertas de polvo en oscuros rincones ¡qué melancolía!


12).- Anti Villanos

Los villanos son gente ingrata y debe ser rehuida.
  • Se les podría decir, con Balzac: "Prefiero mi escudilla vacía a nada dentro de ella".
  • Se los reconoce en los asuntos trascendentes; ya que los hechos son el mejor testimonio de las capacidades (motivo por el que se debe de probar a la gente en vez de prejuzgarla).
  • Carecen del buen juicio natural para elegir, y prodigan ingenio sin objeto, basado el más estúpido en tonos y gestos.
  • Riéndose unos de otros gustan de los engaños, y de los fraudes y trampas, siendo, como injustos, factibles de aniquilación por desenfreno.
  • ¿Jactancia?: una especie de desenfreno.
  • Ellos, más que otros, están acostumbrados a vengar incluso las mínima ofensas.
  • No puede experimentar mucha felicidad quien se preocupa de la crítica de la gente vil; por ello fíngete amigo de todos sin emprender nada con ninguno, ni siquiera las deliberaciones.


13).- Contra la barbarie, la civilización

La razón humana fue despertada y difundida mediante asambleas por los griegos, y a ellos debemos (al igual que los romanos en su tiempo) todo lo fundamental para el logro de la civilización actual. Les debemos nuestros principios de independencia, libertades políticas (aunque actualmente se nos vulneren por la mafia católica)... Dicho resumidamente, les debemos todo nuestro racionalismo actual.

Puede ser hábil el mostrarse acorde con cada cual, así como el reaccionar con vergüenza y dignidad, en vez de intransigentemente y con la cerrazón de un bárbaro, por ejemplo cuando se trate de apaciguar a un interlocutor al que deseemos eludir cuanto antes.
  • También se debe evitar el discutir con la ira justiciera propia de los jóvenes, sobre muchos de los problemas candentes del universo.

Engaños amorosos y algún que otro problema personal de similar catadura, el tomárselos por la tremenda pudiera ser tontería, locura o falta de filosofía (si prefieren expresarlo científicamente) que puede llegar a pagarse caro. (Aunque si lo que se quiere es que el matrimonio no resulte en tan alto porcentaje de fracasos, deberemos de capacitar a la gente a tales efectos como no se hace ni remotamente en la actualidad.)
  • El concubinato es cosa para gente libre. Pero está corrompido por el matrimonio, que es cosa para gente no libre: que posibilita que se inmiscuyan en su vida, no leyes procedentes y muy claras, sino parásitos fascistas desde el marco de instituciones diversas, algunas netamente fascistas.
  • Incluso el más inteligente de los compradores suele comprarse su mujer a ciegas, guiado generalmente por la omnipresente hada maligna del romanticismo.

Puesto que el odio, la tontería y el delirio producen efectos duraderos, los romanos no veían por qué la lucidez, la justicia y la benevolencia no alcanzarían los suyos. Poco les importaba que el acuerdo obtenido fuese exteriormente impuesto y probablemente temporario, pues sabían que tanto el bien como el mal son cosas rutinarias, que lo rutinario se prolonga, que lo exterior se infiltra al interior y que, a la larga, la máscara se convierte en rostro.
  • El control de lo indeseable se debe ejercer por medios más coercitivos que violentos. Así lo entendió sobremanera ese gran genio político militar que fue César: Cuya magnanimidad era proverbial, incluso entre sus enemigos que, cuando coaccionados a entregarse o en caso contrario tener que sufrir graves consecuencias, lo hacían confiados en que César jamás vulneraba sus promesas; cual ocasionalmente lo habían hecho otros generales romanos medio tarugos, logrando con ello enconadas resistencias cuando posteriormente tuvieron que volver a enfrentarse a sus enemigos, los empecinados y bárbaros colonizadores del norte de Europa (fundamentalmente los galos, helvecios y germanos que cíclicamente se salían de su madre patria a sentar colonias en otras naciones, cual la galia cisalpina en suelo italiano, etc., etc.). La mafia católica puede pintar a los romanos todo lo malos que se le apetezca, pero no cabe duda de que fueron lo mejor que existió jamás sobre la tierra.

Napoleón, el otro gran unificador de Europa, se podría considerar que fue quien mejor trató el problema judío al decir que el judaísmo es religión y no una nacionalidad, y que mientras así lo considerasen los judíos franceses y fuesen leales a Francia gozarían de los mismos derechos que los demás. Fue asimismo decente cuando le quitó la corona al Papa para coronarse a sí mismo. Pero nos traicionó cuando estúpida o arteramente arguyó que el hombre necesita algo en lo que creer y restableció la religión, imposibilitando con ello que mediante la guillotina de Robespierre saliésemos del todo de la "Edad media" hacia la "Edad moderna", con motivo de que así le dio carta de derecho a la innumerable pléyade de católicos a continuar haciendo contra el pueblo lo que hasta entonces hacían sólo unos pocos mafiosos autodenominados "nobles".

14).- Roma contra Judea

Nadie vencerá al espíritu romano mientras duren el amor a la paz digna y justa, a la concordia civil basada en el respeto al derecho de todos a un mundo sin amos fascistas parasitarios, que no se aviene de hecho ni de derecho con una sociedad de derechos auténtica. (Ese y no otro es el espíritu que sobrevive en mí y por el que estoy dispuesto a luchar en la medida de mis posibilidades, en contra del mundo católico con sus farsas y abusos propiamente mafiosos en nuestra contra.)
  • Nuestros nobles antepasados romanos eran irresistibles por su forma de luchar y por su espíritu noble que se reflejaba en su semblante. Mientras necesitaron de ese espíritu para pacificar a los bárbaros colonizadores del norte de Europa y no se relajaron creyendo que ya habían construido el mundo digno de ser vivido, sin percatarse de enorme peligro de la vampírica trama católica, no fueron vencidos en noble confrontación. (Sí por vampiros astutos y sigilosos, según la tesis de Friedrich Nietzsche que yo asumo, por la que fueron chupándole al Imperio la seriedad para las cosas nobles, hasta que finalmente consideraron que podían imponernos impunemente al pueblo el desarme doctrinal y bélico por el terror y el crimen, además de manipulándonos con su puta doctrina cristiana).
  • El espíritu de la Roma Clásica (que no el espíritu de la gran prostituta: La Roma Católica actualmente establecida sobre la antigua, artera y criminalmente vencida por el judaísmo católico, constituida para obtener dinero y otras ventajas los católicos a costa del infantilismo de la gente del pueblo, que ellos impusieron criminalmente y fomentan por todos los medios a su alcance), deberá de ser cada vez más el espíritu de la Europa actual para beneficio de nosotros la gente del pueblo, como en su tiempo lo fue de la Europa de "El Incorruptible" Robespierre, que no nos sacó totalmente de la Edad Media hacia la Edad Moderna por la traición inmediatamente posterior que supuso la restitución por Napoleón de la religión.

Sobre Europa y no sólo sobre Europa, sino que sobre el mundo, deberán llegar a imperar una constitución y códigos legales que concierten a los pueblos del mundo sin laminar aquellos relieves culturales que proceda mantener. La mejor normativa de entre las posibles, ya que nada de malo hay en que lo mejor alcance el poder para beneficio nuestro.
  • Nada habrá de malo en que la humanidad llegue a regirse por la mejor normativa de entre las posibles, reduciendo a auténticas administraciones de la Cosa Pública a las diversas instituciones: actualmente utilizadas a modo de negocio particular para enriquecimiento mafioso por los católicos a costa del resto de los ciudadanos. (La banca o administración del capital de todos para nuestro beneficio, la política o administración de la cosa pública para crear “legislando y vigilando que se cumpla” aquello que a nosotros más convenga, la administración de justicia o gobierno de las leyes efectivo en vez de la burla actual, otro ejército que el actual con mandos impuestos por los fascistas, sin arteros hombres de iglesia en el espectro político y así con el resto.)
  • Y no lo conseguiremos si no nos ven armados doctrinal y bélicamente y dispuestos a todo tipo de crueldades a fin de hacernos respetar, similarmente a cómo procedió siempre la mafia católica. Y no debemos cortarnos cuando debamos catalogarlos por lo que son en realidad, quienes hace dos milenios nos impusieron, por el terror y el crimen, el desarme doctrinal y bélico a fin de esclavizarnos al modo sacerdotal judío, según queda suficientemente aclarado en mi tesis.

Que nada hay indiferente, se comprueba al recolectar

Pensando en la sociedad de derechos futura, deberemos inventar toda clase de fiestas significativas, para en vez de una humanidad alienada de nuestros intereses políticos, crear otra realmente inteligente: para que jamás nadie pueda volver a burlar nuestras expectativas realmente populares como, repito, lo están haciendo en la actualidad la mafia católica en nuestra contra. Fiestas en las que la gastronomía por restauradores de alta escuela sean la base para, en las mejores condiciones de salud posible, poder conmemorar multitudinariamente mitos luminosos. Poder conmemorar incluso luchas y victorias contra quienes actualmente nos dominan como queda dicho, para que este tipo de conmemoraciones surta a modo de memoria histórica que imposibilite que puedan volver a adormecernos con su basura religiosa ni mediática estos asquerosos.
  • Un calendario que sincretice ciencia y mitoque ponga por objetos de fe aquellas verdades a que se llegue a través de la razón madura (de la ciencia)–, debería ser el instrumento capital que regulase mitos informadores y consecuentes ritos realmente culturales en forma de representaciones dignas de veneración por lo que representen (no para que sean estúpidamente creídas sino por su validez para la forja de seres en formación o inmaduros que tanto abundan en nuestras actuales obscurecidas sociedades occidentales, y ello en contra de los obscurantistas católicos que continúan trabajando sistemáticamente en la deconstrucción del ente popular para así poder abusar de nosotros con toda impunidad).
  • En lo posible toda fiesta debería de constar de ceremonia, banquete y baile. Y además de celebrar carnavaladas diversas plenas de significación cultural que impliquen burla y victoria en contra de los abusos actuales, deberíamos celebrar todo tipo de confrontaciones olímpicas y de belleza, simpatía, moda y/o elegancia, por supuesto que brotadas del pueblo llano y no sólo de universitarios de elite. En sustitución de las groseras seudo-fiestas sin otro significado o finalidad que el mantenernos en la barbarie cultural (por ejemplo el botellón, guerras a tomatazos o maltratando animales, su burla de la navidad y otras similares, que son las que en la actualidad fomentan los obscurantistas en su voluntad incondicional de mantenernos alienados).

A falta de lo anterior y de buen "Teatro Nacional" tenemos la Cámara de los Diputados, pero sus cómicos cada vez convencen menos y nos cuestan mucho más caros. Se debe acabar con la burla que supone el parlamentarismo moderno. Debemos sacudirnos el yugo que mediante sus burlas se nos impone generación tras generación a los modernos por nuestros arteros políticos (no parece sino que los pocos de ellos que van a estudiar a las universidades ciencias políticas, lo hiciesen a fin de averiguar cómo burlar impunemente nuestras expectativas realmente populares legislatura tras legislatura y generación tras generación con voluntad de perpetuarse en sus inmerecidas prerrogativas). Y si se resistiesen mandarles a que se burlen de sus putos muertos en el "más allá", cuya invención fomentan manteniéndole sus prerrogativas al clero al servicio del sistema capitalista en el que tan bien les va a nuestra costa (parásitos todos ellos que viven muy bien al amparo de nuestra indefensión).
  • La filosofía realista, por y para nosotros, mediante la guía que os proporciona mi genio político o cualquier otro si llegase a considerarse como más válida (pero olvidándose de pamplinas si es que queréis obtener resultados en contra de gente empecinada y muy cruel), deberá ir reduciéndolos a lo que realmente importa: A administradores honestos de la Cosa Pública, o por la razón o en última instancia por la fuerza, en cuyo supuesto deberíamos eliminarlos según mi tesis para que otros vean qué les cabe esperar a quienes traten de oponerse a nuestra voluntad soberana, y que así nadie piense ni remotamente artes con las que volver a jodernos a la gente del pueblo.


15).- Anti Necios

Todo necio confunde valor y precio.
  • ¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!
  • ¡Cuando los reyes construyen!, tienen quehacer "los carreros".
  • El avaro es quien no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe. Experimenta las preocupaciones del rico y las penalidades del pobre. Bienaventurado, pues, quien tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.

"Aliados con la tontería, incluso los dioses luchan en vano". Y fue por consideraciones de este tipo que el ateniense Temístocles (genio político-militar) rechazase al necio rico que le proponían para marido de su querida hija, prefiriendo que fuese para un hombre realmente inteligente (pues consideró que éste último sabría procurarse más oportunidades que las que se le presentase y que el dinero en manos del necio tenía poco valor).


16).- Del amor al hijo y al 'patrimonio'

Poco vale la belleza de quien no recibió el bautismo de la ciencia: belleza que es factible de ser degradada por el envilecimiento y otras enfermedades.

"Digamos" que hay cuatro clases de amor, y que éstas son el amor pasión, el amor placer, el amor físico y el amor vanidad.
  • Que el amor nunca muere de hambre, aunque con frecuencia lo hace de indigestión.
  • Que la ternura es la pasión cuando está en reposo.
  • Que la familia es el ámbito natural de la pareja, cuyas diferencias biológicas están destinadas a la procreación.
  • Que los engaños del amor mercenario son una caricia que se le hace al amor propio de la víctima. En cuanto que en el amor verdadero se hieren en lo vivo, por causa de dolores profundos fraguados por mutuos sentimientos de culpabilidad y utilizados por almas agraviadas para castigar a quienes más amaban.
¡Por ello, mujer, en las mujeres el silencio adorno es!

El concubinato es la más libre y mejor forma de matrimonio. Matrimonio no es sino que la unión de dos que libremente eligieron vivir juntos, queriendo por estandarte un edificante orgullo. (Debería bastar un "Registro de parejas de hecho" al que ir a constituirse como tales o manifestarse rotas y hacer efectivo inmediatamente el hecho, sin la innecesaria mediación de leguleyos ni clero que tan caros nos salen, sin darnos a cambio más que burlas inadmisibles).
  • Para el jardín de matrimonio escoge a la que digas: Tú sola me places.
  • La vida interior necesita de una casa confortable y de una buena cocina.
  • No se debe querer escapar de la pobreza usando del matrimonio con riesgo de que degenere la raza (sobre esto ved arriba cómo obró Temístocles para no perjudicar a su querida hija).

En el divorcio los bienes adquiridos antes del matrimonio deberían retornar sin demora a su primitivo dueño. Y ello sin suponer la total indigencia para el otro en una sociedad de derecho auténtica: pues el estado y no los particulares debería salvaguardar los derechos de cada cual al trabajo, vivienda digna y libertad personal, propiciando reparar este tipo de equivocaciones o aislar heridas sentimentales sin demora ni costo para ninguno de los cónyuges. Y ello por contraposición a como sucede en la actualidad con motivo del mangoneo por la mafia católico-fascista, mayoritaria en el marco de la Administración y diversas instituciones de poder (no en vano nos ganaron la última cruzada, que fue la franquista). Y ahora padecemos toda una pléyade de fascistas disfrazados de populares o socialistas, en el poder político como en la Administración y demás instituciones de poder, viviendo a nuestra costa mejor y con más seguridad que lo hacemos nosotros. En el poder judicial cual doctores en derecho histórica pero falsamente saturados de trabajo: como excusa necesaria para poder demorar la resolución de las causas como si tuviesen que estudiar las carreras, a fin facilitarse el enriquecimiento ilícito a costa de los litigantes (a quienes cabe esperar, por mor de los considerados buenos abogados, que en vez de juzgar sus delitos se pinten hechos a cambio de partes sustanciosas de lo recaudado a sus clientes, por las que este tipo de tribunales conceden sentencias ridículas a cambio de todo tipo de graves delitos). Y no dudan en aceptar a trámite demandas por la pléyade de leguleyos que median entre el usuario de justicia y ellos, que propician interpretaciones realmente torticeras de la "Ley fundamental", "Carta Magna" o "Constitución"; y claro, después 'tocan' los recursos reiterados por los usuarios de in-justicia con los que siguen obteniendo inmerecidos ingresos estos arteros leguleyos, en la esperanza por parte de los usuarios de obtener justicia, tarde, mal y nunca (eso es bien sabido que es lo habitual).
  • Colegiendo razón de los hechos y no de sus cochinas mentiras, muchos son los juristas que están únicamente a enriquecerse a costa de los litigantes, por la corrupción más absoluta de las instituciones de justicia. Así sucede que este tipo de delincuentes –que por relaciones de poder o porque se pueden comprar penas que no se avienen ni remotamente con sus delitos–, en las cárceles por las que yo pasé y el resto de que tuve noticia, me consta que con la mediación de este tipo de abogados y similares procedimientos de compra, ni siquiera pagan allí sus ridículas sentencias y que lo poco que pagan lo hacen de forma más llevadera a como les sucede al resto de los allí internados, contra los que se prevarica sistemáticamente usando impunemente por los denominados "Equipos de tratamiento", de la figura de delito penal que es la "Manipulación documental", con la que justifican sus abusos a pesar de que estos sean puestos en evidencia ante el tribunal sentenciador por los internos, en su esperanza de que se les puedan llegar a atender sus justas reclamaciones ante este tipo de tribunales, supuestamente encargados de atender a las partes, cuando en realidad suelen atender a lo que por ese procedimiento les dicten sus compinches a cargo del Instituciones Penitenciarias pese a dichas evidencias en contra.
  • Por contraposición a lo expuesto, los juristas, así que tuviesen conocimiento de las causas, deberían dictar resolución o sentencia automáticamente, dando un plazo de alrededor de diez días (10) para reformar las sentencias en función de los eximentes, atenuantes, agravantes o demás condicionantes que se les presentase como probados. También procedería un "Observatorio de prisiones" que diese transparencia total a lo que en realidad sucede en esa cueva de Alí Baba que es Instituciones Penitenciarias (II.PP.) a imitación, claro está, de las demás instituciones.

El testamentar, en una sociedad donde se controlase electrónicamente la asignación de bienes y servicios en función de las prestaciones de cada cual al resto social, además de los medios para el desarrollo de los diversos trabajos: pero sin permitir la acumulación de capital por nadie, tampoco se debería seguir efectuando al modo actual. Aunque sí trabajar todo (incluida otra forma de entender las legaciones o testamentos) en solidaridad para con cadenas de generaciones, de la propia como de la altrui descendencia.

Fin de Ambrosía