domingo, 21 de agosto de 2011

Si queremos, podemos hacer nuestra historia


"Propuestas políticas para la construcción del futuro - Mi guía"
de ella forman parte las demás entradas de mi blog
Filósofo autodidacto - Orientador político antifascista
Rafael Domínguez Losada
excelentísimo doctor en filosofía yo, no lo duden


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Excelentísimo doctor en filosofía yo (no lo duden) y como tal hago el diagnóstico de los males que padecemos y preconizo la cura más "procedente". Sobrado como para afrontar la labor de guía que con este trabajo asumo. Y lo hago porque confío en conseguir para la realización de este proyecto de futuro un núcleo duro que, antes o después, haga de inteligente motor para la arrancada y realización del futuro que querían y estaban realizando para nosotros nuestros nobles antepasados antes del advenimiento de la criminal mafia católica.

Paradójicamente deberemos retrotraernos a la antigüedad clásica a fin de poder progresar en todo tipo de cuestiones políticas:
  • Procede, pues, la democracia directa cual la propiciaron para nosotros en el Siglo V antes de Cristo Pericles y su gente (como el medio indispensable para tratar sobre la diversa problemática que nos pueda afectar, a fin de poder optar nosotros mismos, debidamente informados, por las soluciones que estimemos como las más convenientes, sin delegar en poderes de la democracia parlamentaria pensados para mangonearnos, traicionarnos e incluso golpearnos si no les bastase con el juego seudo-democrático, a fin de mantener por todos los medios del estado fascista a su disposición la corrupción de cualquier sociedad de derechos que se pretenda por nosotros el pueblo en el sentido de mis tesis); proceden la Medicina natural y el asimismo saludable y festivo ocio olímpico y también proceden las artes educativas del ente popular: que no son sino que el alimento o medicina natural para el alma.
  • Procede la medicina realmente hipocrática sustitutoria, en enorme medida, de la en enorme medida inadmisible medicina actualmente institucionalizada (con sus medicuchos para esclavos cual manos firmantes al servicio tanto de farma-industria como del sistema capitalista, funcionarios que aunque privilegiados con respecto a la mayor parte del pueblo trabajador, son esclavos ellos mismos).
  • Procede el Estadio olímpico abierto, en las más diversas localidades, para la realización de todo tipo de actividades olímpicas por el pueblo (en vez de propiciarlo más bien a los universitarios de elite como actualmente).
  • Proceden asimismo la literatura y la música con contenidos vinculantes y las artes escénicas al modo greco-latino (pero a libre disposición del todo social y no como hasta ahora para privilegiados a costa del resto). Consiguientemente proceden: La comedia que al modo de Aristófanes o Moliere estigmatice con sus risas aquellos comportamientos ridículos en los que no debe incurrir el ser humano a fin de no convertirse de cara al resto social en un ser irrisible. El drama que nos enseñe a no incurrir en equivocaciones que puedan resultar en el fracaso de nuestra vida sentimental o la de otros. Y la tragedia para hacer de nosotros gente del pueblo leones dispuestos a arriesgarse por la gran justicia, en vez de estúpida y cobardemente aceptar contra nosotros y nuestra descendencia hechos políticos inasumibles (y en ese contra nosotros deberíamos considerar el abuso que se pueda hacer en contra de uno solo, igual a que si lo estuvieran ejerciendo en contra todos, pues sólo unidos, incluso forzando a los insolidarios de todo tipo a hacerlo, seremos invencibles).

Todo lo indicado para la formación del ser o reconstrucción del ente popular, consiguientemente todo lo válido para salir de la involución o barbarie espiritual (artera y criminalmente impuesta a los pueblos del mundo por las mafias católicas respectivas), todo lo válido para salir de la estúpida y cobarde sumisión o postración de milenios (a que nos sometieron los católicos en el sentido universal del término: que tan bien supieron hacer siempre sus cálculos en nuestra contra), todo ello proviene de los antiguos.

De los católicos más bien cabe esperar perros favorables al actual sistema político que nos ladren a sus opositores en todos los tonos (mientras que para sus manipulaciones y abusos piden respeto), sin descartar asesinos al servicio del fascismo beneficiario de la esclavitud que hace dos milenios nos impusieron sus precursores (al modo sacerdotal judío sabedores de que al no sentir el látigo tragaríamos mejor por el hecho), porque esta criminal mafia que son los católicos no quieren descabalgarse del machito del pueblo. La última que nos hicieron a fin de mantenernos sometidos fue la cruzada franquista, pero los dados no son inamovibles. En ello confío y ese es el motivo de que os haga el regalo de mi guía. Aprovechadla, pues no hay otra forma posible de salir de nuestra estúpida y cobarde sumisión a este orden fascista –impuesto y asimismo mantenido por la manipulación, el terror y el crimen– que siguiendo una guía vinculante que nos lleve al pueblo a ser un poder fáctico (que quiere decir de hecho) temible y por ello respetable, porque asuma la doctrina adecuada para salir de la alienación de milenios y aprenda a querer los medios para hacerse respetar en ese pensar como estadistas que preconizo (la moralina cristiana y toda su puta doctrina entera, que se la coman los fascistas, de grado o por la fuerza en llegado el caso).
  • Si no rechazamos la inasumible doctrina cristiana que nos impusieron los católicos a efectos de someternos por su moralina chiquitina pensada para nuestro aborregamiento, si no asumimos otra moral más lúcida y viril distinta a la moralina que brotó de esa puta doctrina cristiana a lo largo de estos milenios (que inconscientemente asumimos los modernos), si seguimos dejándonos alienar de nuestros intereses políticos por el poder mediático y desunir por todo tipo de "ideas modernas" espurias al interés general (de que nos imbuyeron sabedores que nada desune más a los hombres que las ideas, o incluso desuniéndonos por prebendas de todo tipo sabedores de que la mayor parte de los humanos en su miopía intelectual se deja corromper fácilmente), entonces no se podrá cambiar la realidad a nuestro favor.
  • La democracia parlamentaria se ha demostrado una estupidez y/o una burla que se nos hace al pueblo sistemáticamente. Y si sólo sirve para que se burlen y abusen de nosotros la mafia católica, para alimentar una pléyade innumerable de parásitos, poco valor tiene y deberemos querer los medios adecuados para acabar con esta estúpida y cobarde sumisión a esta sociedad en realidad esclavista: por mucho que la disfracen de sociedad de derechos.
  • Pero para poder hacer efectiva una sociedad de derechos auténtica en el sentido en que la preconizo, se precisa entre otras cosas reconstruir el deconstruido ente popular por los católicos durante milenios, capacitándolo para pensar como estadistas. Para ello necesitaremos de una especie de pedagogía del oprimido, de educación como praxis política, pues al pueblo se nos incapacitó a tales efectos por la alienación religiosa primero y en la actualidad también por la eficaz alienación mediática al servicio de la mafia católico-fascista. Y sin perder de vista el hecho de que nos enfrentamos a mafiosos inteligentes dispuestos a todo crimen para mantenernos en la sumisión, en ese pensar como estadistas deberemos querer los medios para someter a todos a una sociedad de derechos auténtica y por ello libre de la corrupción por el parasitismo fascista. No cabe, pues, respetar las ideas de los asnos, y aún menos las ideas que nos puedan resultar perjudiciales, y ello por mucho que eleven su voz los asnos o los fascistas pidiendo respeto a sus ideas u opiniones contrarias a nuestros intereses, que esencialmente no son otros que el derecho a la verdad o transparencia opuestos a la mentira de milenios, y el derecho a no alimentar a ningún tipo de parásitos (el resto se sigue de ahí: que todo el bienestar, belleza y seguridad de vida que generemos, sea para repartir entre nosotros).

El resto se sigue también de ahí: Si es que queremos conseguir lo anterior, se les deberá vaciar la fuerza negándonos a servir en sus "Cuerpos y fuerzas de seguridad del estado" y acosando a quienes pretendan prestarles ese tipo de servicios para impedirlo, y exigir ser armados nosotros para hacer de guardianes del orden constitucional de que nos dotemos para un futuro sin amos y sin delegar para ello en perros guardianes que en llegado el caso nos apalean e incluso asesinan. Al pueblo, como a todo tipo de falsos populares, se los deberá unir en torno a nuestro proyecto usando de la presión cuando no surtan nuestras razones, e ir sometiendo a nuestra voluntad a todo aquel que no quiera padecer las más crueles barbaridades. Deberemos hacer de activistas: incluso por pelotas para ir acostumbrando a todos a reclamar lo nuestro, y contrarrestar así el activismo fascista por la pléyade de católicos acomodados en las más diversas instituciones (no en vano nos ganaron la última guerra), que no dejan de hacer una guerra de la inteligencia a lo largo de cualquier legislatura en que no se les elija a los suyos, tratando de degradar sistemáticamente con todo tipo de burlas a nuestros representantes, buenos a malos (ya que a los votantes nos ven o consideran como a un rebaño de borregos con el que se puede jugar a su antojo). Pero a ese rebaño de borregos que ellos quisieron se lo debe reconvertir en hombres (en el sentido etimológico del término: el que piensa y obra coherentemente con hombría y también con nobleza, porque eso de que quieran tomar a uno por tonto debería ponernos pero que muy bravos en contra de cualquier listillo que eso pretendiese), para finalmente someterlos a ellos al modo del general en la guerra (de la inteligencia en lo posible) por el acoso en contra de nuestros parásitos y de su descendencia, que deberán ser sometidos a un cambio de sistema so pena de que en el actual tengan que padecer un infierno peor que el que nos destinaron a nosotros por la privación efectiva de todo tipo de derechos mínimos que se pretendían con esta última constitución de 1978.

Católicos, en el sentido universal del término (un uno que se dice de muchos), son los dominadores que en las diversas culturas nos manipulan mediáticamente o con las religiones a fin de alienarnos de nuestros intereses políticos. Dondequiera que se vuelve manso al hombre por medio de las religiones y se relega la justicia a la invención por ellos del más allá, dondequiera que por la alienación mediática nos imparten basura y nos manipulan, lo es a fin de mantenernos infantilizados, mansos y estúpidos por la alienación y así poder trasquilarnos como a borregos u ovejas con toda impunidad. Con esa finalidad y no otra se nos impuso a los pueblos del mundo el judaísmo y doctrinas afines o similares; como son el Islam, los autodenominados católicos o esa escisión que son los protestantes, o el budismo que aunque no es propiamente religión se utiliza con la misma finalidad. Esencialmente son lo mismo todos y cada uno de esos grandes sistemas religiosos utilizados por los poderosos de las diversas naciones con el fin de aborregarnos, de hacer de nosotros rebaños que pastorear por ellos a su conveniencia. Por contraposición, el sentir realmente popular debe aspirar a formar hombres de todos y cada uno de nosotros que en su edad madura sean, cuando menos, como Pericles (el gran estadista ateniense del Siglo V antes de Cristo o siglo de oro griego). Y también leones, similares a como lo fueron griegos y romanos anteriores a esta decadencia en que estamos el ente popular. Esa y no otra debería de ser la voluntad de un último y definitivo partido político realmente popular y, a tales efectos, el núcleo duro encargado de hacer efectiva la arrancada hacia esa sociedad de derechos en la que cada cual viva en función de sus prestaciones positivas al resto social y no parasitándonos al pueblo, debe servirse de una "Iglesia de liberación mundial" como instrumento fundamental –entre otros pero fundamental– para la forja política de seres en formación o de inmaduros que tanto abundan en nuestras obscurecidas sociedades humanas. Porque no cabe centrarse en una nación aislada al modo de la Cuba liberada por el socialismo, fácil de bloquear para volverla a recuperar para el sistema capitalista por el descontento de la población en penuria, que al no pensar intelectualmente fácilmente se nos manipula o aliena de nuestros intereses políticos usando de todo tipo de invenciones mediático religiosas, tópicos, artimañas u otros sensacionalismos de mayor calado como guerras, que les sirvan para distraer la atención general de cuestiones peligrosas para el orden capitalista que tanto les conviene a los que por el dinero quieren seguir liberándose a sí y sus retoños por encima de sus merecimientos, sin darle a cambio lo debido al resto social.

El pueblo necesitamos de una última y definitiva Iglesia (pero de liberación). No para tratar sobre cómo ganar el cielo a cambio de ser borregotes en la tierra, sino que para tratar sobre cómo ganar la tierra para una humanidad hermanada por la buena ética antigua que: por contraposición a la moral cristiana y otras similares con que nos castraron intelectualmente al pueblo las mafias católicas, no enseñaba a poner la otra mejilla, sino que enseñaba a respetar so pena de tener que atenerse a las consecuencias.
  • Con respecto al fundamental concepto "Iglesia de liberación", por favor, lean mi entrada <Iglesia Educacional Laica de Liberación Popular> del domingo 19 de junio de 2011. Texto en su mayor parte extraído de mi folleto pensado para anunciarla como necesaria para formar los hombres del futuro que puedan cambiar la realidad, porque con dicha iglesia como instrumento fundamental podamos hacer de nosotros el pueblo un poder fáctico (que equivale a decir efectivo, de hecho) entre los demás poderes y que así no se nos pueda mangonear más por las mafias fascistas a fin de seguir burlando nuestros intereses políticos en su pro.
  • Iglesia como instrumento fundamental, aunque entre otros: Como por ejemplo el arte auténtico en sus diversas formas y géneros (la comedia, el drama y la tragedia para las artes escénicas y la música realmente popular al modo de la constelación de estrellas latinoamericanas), sustitutorio del seudo arte con que nos están alienando intensivamente de nuestro intereses políticos los católicos del mundo. Así como la impartición desde la más tierna infancia de un "quantum" de derecho constitucional embrionario, a partir del que desarrollar asimismo hombres para ese futuro de dignidad al que sí que deberíamos vincularnos y defenderlo por nosotros gente del pueblo, con conocimiento de causa por estar educados asimismo en la praxis política y sin delegar la salvaguarda del orden constitucional de que nos dotemos en pistoleros guardianes: a los que enseñan a despreciarnos y creerse superiores a la gente menos instruida y desarmada en todos los sentidos, a fin de hacerlos más eficaces como perros guardianes del orden basado en la mentira y la manipulación de milenios que a los católicos conviene. Se trata de una sociedad de derechos auténtica en la que nadie viva por encima de sus merecimientos parasitándonos, despreciándonos, pisoteándonos, mangoneándonos e incluso golpeándonos inmisericordemente a los demás cuando por no ser inferiores reclamamos el debido respeto a ese tipo de sociedad: respeto al que jamás estuvieron dispuestos estos criminales.