jueves, 8 de septiembre de 2011

Con respecto a mi cadáver, hágase mi voluntad


Después de mi muerte

En España se encuentra el 90% de los buitres negros, alimoches y buitres leonados
y el 63% de los quebrantahuesos de Europa, como el de la imagen

La población de buitres del Viejo Mundo se encuentra en peligro debido a un exceso de higiene. Desde el brote de la enfermedad de las vacas locas, la normativa de la Unión Europea exigió más control en el manejo del ganado (su carne y despojos), precisamente el alimento del que se nutren las especies carroñeras. Como consecuencia, los animales muertos ya no se dejaban en el campo y estas aves empezaron a estar desnutridas, crecer más despacio y morir más jóvenes. Ante la señal de alarma, se establecieron comederos "oficiales" en determinadas zonas, pero sólo se consiguió desestabilizar los ecosistemas naturales. Un grupo de investigadores del "Grupo de Estudio y Protección del Quebrantahuesos", el "CSIC" y la "Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante)", publicaron una carta en la revista Science en la que aseguran que «dejar los animales muertos "in situ" –tomando las pertinentes precauciones sanitarias– es el método más ecológico, barato y eficiente para garantizar la conservación de los carroñeros». Una nueva normativa europea, prevista para 2010 o 2011 admitirá excepciones a las medidas higiénicas anteriores para garantizar la supervivencia de buitres, alimoches y quebrantahuesos. Esperemos que esta medida sirva para acabar con las tristes y rocambolescas imágenes, en las que las aves carroñeras se han visto obligadas a depredar sobre ganado vivo. O como la aparecidas en los medios de comunicación gallegos, donde se narraba cómo unos vecinos de la parroquia de "Castrelo", en el municipio de "Vimianzo" en "A Costa da Morte", denunciaban la muerte de varios perros por ataques de buitres leonados, obligadas a convertirse en predadoras para no morir de hambre.



El "Funeral Celeste" tibetano o "Jhator"
entregar el alma a los pájaros

El rito del funeral celeste tibetano, consistente en alimentar a los buitres con los cuerpos de los fallecidos, está bajo protección por China (hay más de un millar de lugares en el Tíbet dedicados a funerales celestes. Cerca del ochenta por ciento de los tibetanos prefieren este funeral, que se ha observado durante cientos de años. Y aunque el gobierno central chino construyó un moderno crematorio en Tíbet, éste no goza del favor de los tibetanos). Consiste en diseccionar el cadáver tumbado boca abajo sobre una roca y mezclado con tsampa (harina de cebada y té con mantequilla) ofrecérselo a las aves carroñeras que en pocos minutos lo hacen desaparecer totalmente (los huesos generalmente en último lugar, machacados y mezclados también con tsampa, se les da a los cuervos y halcones que restan a la espera hasta que los buitres se marchan). En los lugares donde se procesan menos los cuerpos, los buitres se muestran más ansiosos y veces deben ser repelidos con palos durante la preparación inicial (con la actual tecnología por occidente, procesar rápidamente los cuerpos no sería mayor problema). También sucede que en aquellos lugares donde hay varias ofertas cada día, los pájaros a veces tienen que ser manipulados para comer (por lo que ese sí sería un factor a considerar si en occidente nos volviésemos mayoritariamente ecologistas e imitásemos a los "enterramientos" budistas).


Por qué los budistas no creman sus cadáveres

Según se menciona en Wikipedia, la razón por la que en el Tíbet sea común la práctica del "Funeral Celeste" tibetano o "Jhator" (entregar el alma a los pájaros), se debe a que la mayoría del territorio tibetano se encuentra por encima de la altura donde crecen árboles (haciendo esta escasez de madera que la cremación sea económicamente inviable) y a que un entierro es difícil y poco práctico debido a que la capa activa no es más que de unos pocos centímetros, con la roca o el permafrost debajo de ella. (En zonas montañosas, mientras mayor sea la altura, más escasa es la vegetación leñosa; como es el caso de la zona de la cordillera de Los Himalayas, donde la altura promedio donde viven las personas es superior a los 2.500 metros sobre el nivel del mar.)

El alpinista Rienhold Messner quiere ser devorado por buitres a los pies del Himalaya. Explica que en el Tíbet asistió a un funeral celestial: «Al muerto se le corta la piel a tiras y acuden centenares de buitres de las montañas cercanas que devoran todo el cadáver».

Se debería prohibir hacer negocio con nuestros cadáveres y permitir, también en occidente, esta forma de procesarlos. Yo no quiero ser cremado por considerarlo actividad antieconómica y antiecológica (que implica dispendio de tiempo y medios y contribuye a la emisión del 0.2% en la emisión global de dioxinas y furanos, entre otros contaminantes orgánicos persistentes). Pero sobremanera se debería prohibir mancillarnos por el clero con sus cuentos mágico/divinos y demás comedias de curas (yo no quiero ser enterrado en un cementerio cristiano y menos aún que se pueda poner sobre mí cadáver la cruz o símbolo de la victoria de la mafia católico-fascista).
  • Mi voluntad última de ente lúcido y libre, es que a mí cadáver se le transporte a cualquier punto conveniente del campo para que sea comido por los carroñeros no humanos (con sus "servicios" pensados para hacer todo el dinero posible, al margen de consideraciones realmente económicas, ecológicas y solidarias para con el resto social). Como forma de no se me ultraje por ellos ni por el clero (con sus cuentos de curas). Y como forma de respetar máximamente la ecología primigenia (tan deteriorada ya por nuestra falta de respeto para con el medio de vida futura).
  • Que la mafia católico-fascista mantenga lejos de mí a sus hombres de Iglesia, no vaya a ser que consigan aprovecharse de mi posible debilidad de moribundo para "convertirme" en estúpido cagón e infantil egoísta que quiera vivir eternamente en el cielo de su invención, y utilicen esa estupidez como prueba de la existencia de ese dios del monótono teísmo cristiano de su invención, hecho de cero, concepto y contradicción a la vida (en lugar de cero pongan mentira; en el de concepto pongan cuento; y como contradicción a la vida pónganle la otra mejilla a los católicos y sigan relegando el hacerse justicia a la invención por estos del más allá, entre otras formas posibles de estúpido altruismo).