miércoles, 19 de octubre de 2011

Manifestarse no es suficiente


Que no basta manifestarse...
debería estar claro a estas alturas del saber histórico

Para llegar a un mundo sin amos de lo nuestro, las opiniones de quienes pretendiesen seguir siéndolo deberían ser acalladas violenta e incluso cruentamente (cuando hubiese formación bélica y fuerza suficiente para que ello no se considerase una temeridad infructuosa, factible por tanto de acarrearnos malas consecuencias) y no permitir ni que se nos caricaturizase a nuestros líderes o personas decentes (a las cabezas que deberíamos de poner sobre los hombros del pueblo y hacer que éste proteja a muerte), para contrarrestar ese efectivo juego sucio por los fascistas, que no paran así de potenciar la burla seudo democrática a que nos someten en ese como hacer campaña incluso durante las legislaturas regidas por nuestros supuestos representantes políticos. (Personalmente jamás me sentí representado por ninguno de estos, y me imagino que lo mismo les sucede a tantísima gente que instintivamente se desinteresan por la política al no haber instaurada una democracia real en la que puedan participar efectivamente en los asuntos públicos.) Y si las mafias fascistas pretendiesen que esto es o sería preconizar una dictadura proletaria, mentirían como siempre, porque lo que preconizo sería la auténtica democracia y no el juego seudo democrático por el que actualmente burlan nuestras expectativas robándonos todo y consecuentemente esclavizándonos a las mafias del poder.
  • Somos proletarios porque nos robaron todo. Estamos, pues, en nuestro deber de recuperarlo, para dejar de ser proletarios y no volver a tener jamás por encima de nosotros amos de lo nuestro, sino gestores honestos y muy controlados de la cosa (o res) pública.

Somos animales políticos y debería considerarse reprobable desentenderse de los asuntos y obligaciones públicos, visto en que paró vivir alienados de nuestros intereses políticos bajo la bimilenaria presión de la mafia católica de occidente.
  • No cabe, pues, decir que el hombre que no se interesa por la política es un hombre que se limita a sus propios asuntos, sino que es un hombre completamente inútil de cara a la defensa de nuestros intereses y, en un nuevo orden social fraguado por quienes nos preocupásemos por dichos intereses, estos comodones y estúpidos deberían ser relegados a las más bajas labores sin ni siquiera permitirles la procreación.
  • Pero antes de llegar a eso y, en vez de continuar alienando a la plebe, deberíamos ir a una democracia real por la que se nos propicie estar bien informados de los asuntos públicos mediante la praxis política: A base de discutir adecuadamente en asambleas todo entre nosotros, en el marco de nuestra "Iglesia de Liberación", para sin precipitaciones temerarias y en una especie de curso de educación política continuado, tratar de no volver jamás a estas situaciones actuales, por supuesto que queriendo los medios para hacernos respetar.
  • Y si porque llegásemos al estado ideal de llegar a tener un pueblo rearmado bélica y doctrinalmente y consecuentemente decidido a toda terribilidad, incluso bárbara, en contra de posibles enemigos, no hubiese necesidad de enfrentarnos a enemigos abatidos psicológicamente por el temor a ese tipo de hombres enteros que por estos medios se preconiza y pudiésemos vivir tranquilos, sería estupidez y locura entrar en guerra contra estas mafias sólo por afán de venganzas (no tener que enfrentarlos sería lo ideal, pero no creo que vaya a darse el caso plenamente, aunque sí que podría conseguirse la realización parcial de dicha tesis si obrásemos inteligentemente).
  • Pero supuesto que estuviésemos inevitablemente obligados a elegir entre la sumisión y por ello continuar en esta esclavitud −de que no todos somos plenamente conscientes− o correr el riesgo de enfrentarlos con la esperanza de salir airosos, son preferibles los hombres decididos a afrontar voluntariamente el riesgo a quienes lo rehuyen. Pero a los cobardes deberíamos forzarlos a que se posicionen con nosotros, en vez de permitirles que estúpida y cobardemente se sometan a la autoridad fascista establecida (como se van a posicionar allí donde se les obligue a estar, preferible es tenerlos con nosotros para fortalecernos por todos los medios y disminuir al enemigo, que si le minamos la fuerza será más fácil de someter según mi tesis del enfrentamiento mínimo).

Debemos de ir a la formación de un partido realmente democrático, que se guíe por nuestras decisiones asamblearias; y no seguir pretendiendo que quienes hicieron oídos sordos a todas y cada una de nuestras manifestaciones anteriores, vayan a hacernos caso porque sigamos manifestándonos. El caso reciente de mayor gravedad fue la guerra de Irak, contra la que nuestros seudo socialistas entonces en la "oposición" ni siquiera opusieron el arma del referendo.
  • Se necesita gente capacitada que ayude a formar partido, para la recuperación tanto de la auténtica democracia como de cuanto nos robaron los fascistas a los pueblos del mundo. No es que todo esté permitido como ellos tácitamente y con sus hechos pretenden, y bajo ese lema nos someten a todo tipo de abusos disfrazados de gente bien (¡vaya angelitos!). Sino que por el contrario todo debe estar permitido en contra de enemigos crueles, con los que se debe de terminar para llegar a ser libres en base a nuestros esfuerzos y merecimientos, y no apropiándonos ni permitiendo que nadie se apropie de lo de los demás de forma artera e incluso criminal, al modo de los fascistas que nos esclavizan con su inicuo saber hacer a los pueblos del mundo, católicos todos ellos en el sentido genérico y/o universal del término.
  • Llamo, pues, a formar partido; para lo que deberemos elaborar documentos que poner a la firma de la ciudadanía, que impliquen la aceptación de la Iglesia de Liberación como institución necesaria, a la que deberán acudir en pleno todos sus feligreses y que deberá recibir para su mantenimiento todo −absolutamente todo− cuanto hasta ahora se destinaba a las otras iglesias, pensadas por los diversos católicos para la alienación de masas de población.
  • Y de esos ingresos, gestionados de forma total y absolutamente transparente, brotarían pagas justas para nuestros docentes (escuchen los que se manifiestan contra los recortes a la enseñanza pública), así como ayudas a todo tipo de desprivilegiados: proletarios con ingresos insuficientes, gente por reinsertar socialmente y similares.

Arriba, en la cabecera de mis entradas, una vez que ya formulé lo más sustancial de mis propuestas para darlas a conocer, proporciono forma de contacto, para quienes deseen emprender conmigo esta otra fase de mi proyecto. Espero gente competente que quieran ayudarme a dárselo a conocer al pueblo: mediante asambleas y mítines en las plazas públicas de cualquier localidad, para ayudarlo a crecer conjuntamente con nosotros en pro de alcanzar la libertad de todos: pero éticamente informada (la puta moralina cristiana, que se la coman los católicos que pretenden que nos conduzcamos según ella a fin de esclavizarnos).

Y que no importe el calendario por el que las fuerzas políticas al uso pretendan que se deban celebrar elecciones. Ya que, si nos erigiésemos en fuerza política suficiente, éstas las podríamos forzar cuando se nos apeteciese: a menos que quisieran golpearnos o intentarlo hacerlo nuevamente. Mejor, claro está, si quedase en mero intento; para lo que deberíamos estar pero que muy preparados. Se ofrece aquí labor para muchas voluntades grandes y nobles. Quedo a la espera.

Muchas gracias