miércoles, 26 de octubre de 2011

A modo de epílogo, de lo ya dicho

"Un faro en la obscuridad"
sería otro título que no le caería mal a mi blog

Para que les aparezca éste con sus diversas entradas como "Foro del Guía", en la Barra de herramientas de marcadores de Firefox, "Suscribirse a: Entradas (Atom)" abajo, en alguna de mis páginas en que aparece esta opción; por ejemplo en alguna de las tres que aparecen arriba a la derecha como "Página principal", "Todas las entradas a mi blog" o el "Llamado a formar partido".

También les proporciono, en la cabecera de mis entradas, un correo electrónico y mis teléfonos, como forma de contacto para quienes se pudieran sentir motivados por el cambio político que preconizo. Confío en llegar a disponer de colaboradores y otras forma de publicidad y contacto, con que facilitarnos el crecer juntos el partido único que nos interesa al pueblo, a fin de comenzar a hacer efectiva nuestra futura sociedad de belleza y bienestar para nosotros, mediante la toma de aquellas decisiones que a tales efectos convengan, en asambleas realizadas en la plaza pública que preconizo para todas la localidades, habilitada a modo de área de recreo y formación popular en la praxis política. (Para que el pueblo vivamos mejor que viven, actualmente, la mayor parte de nuestros parásitos.) Ello no sólo es posible, sino que es deseable para la inmensa mayoría, que es de esperar que apoyarán y se someterán voluntariamente a cualquier sacrificio necesario para el logro del mejor futuro posible para todos.

También se debe aclarar aquí que, el respeto por el gobierno realmente democrático que deberemos alcanzar, implica el respeto por el individuo; del que las mafias del poder carecen para con nosotros. Y es por ello que, en vez de trabajar para hacernos cabales, nos manipulan, mangonean y prevarican hasta extremos inaceptables, en su voluntad de hacernos esclavos de sus intereses capitalistas; en vez de fomentar una organización para la vida libre de trabas y, sobre esa base, estimular nuestras facultades e inclinaciones o aficiones, para que por libre elección -en lo posible- trabajemos en beneficio del resto social.
  • La grandeza de la auténtica democracia es que atrae el servicio pleno y voluntario de sus ciudadanos, la confianza en sí de estos y su entusiasmo creador, según nos muestra la historia. Pero todo ello lo ahogan en germen quienes nos quieren obscurecidos y como esclavos de sus intereses capitalistas, obligándonos a delegar nuestras responsabilidades y decisiones políticas en unos cuantos hombres de supuesta superioridad social con que nos mangonean.
  • La fuerza de toda democracia auténtica es que sea realmente democrática y no un juego por el que se burlen nuestros intereses políticos por las mafias del poder. No cabe, pues, seguir delegando el poder en diputados ni jueces al uso, sino que nosotros deberemos llegar a tener, en todas las decisiones de cierta importancia, la última palabra (la última palabra, que equivale a decir la palabra previa a la acción: a la que os llamo).

La democracia auténtica tiene enemigos crueles y es por ello que se deberá pensar la guerra por si fuese necesaria. Pero como la democracia tiene el inconveniente de que ante hechos o situaciones de extrema gravedad se pueden tomar decisiones precipitadas extremas y que el arrepentimiento llegue demasiado tarde, la ética y sus elevados principios deberían informar todas y cada una de nuestras decisiones, para que la barbarie se utilice sólo contra enemigos crueles y por ello discriminadamente, para que estos entiendan que no les queda otra opción que el respetarnos; pero eso mismo no cabe en contra de quienes no formen con ellos con hechos ni dichos.
  • A modo de ejemplo, entiendo como lícita la guerra al modo de los franquistas, que por temor al tipo de hombre libre que tuvieron que enfrentar en su cruzada católica (por la que nos volvieron a imponer su criminal yugo), los asesinaron por cientos de miles durante y después de la guerra (recuérdese asimismo la caza de brujas en la "Edad media" por estos angelitos, sus hogueras y cruces...)
  • Así deberíamos obrar en caso de guerra, pero repito que nunca con matanzas indiscriminadas contra quienes no se hayan manifestado como enemigos con dichos ni hechos. Dicho esto último con motivo de que en posibles circunstancias adversas de extrema gravedad, es fácil además de hecho bélico reiterado y por tanto histórico, el incurrir por precipitación en el error de no discriminar.

Y además de la mencionada caza de brujas, hogueras y cruces por estos angelitos, no creo que esté de más recordar nuevamente aquí las atrocidades empleadas para robarles ambos continentes americanos a los nativos, alienarlos y esclavizarlos a sí; y más recientemente las guerras colonialistas de quienes acabaron erigiéndose en guardianes del orden capitalista en occidente: los norteamericanos que en su momento asesinaron a Kennedy para poder continuar sin oposición sus felonías. ¡Y como no los paremos...!