sábado, 11 de agosto de 2012

Por qué soy tan inteligente


Soy realmente inteligente, no lo duden, quizá con motivo de que no soy ningún docto; y no estando condicionado por pesados bagajes, alcancé el saber racional y unitario llamado filosofía, primero intuyendo la realidad de la cosa y después por la deducción continuada hasta entenderla hasta las últimas consecuencias. Soy realmente inteligente, y es porque no estando escindido por idealismo alguno, supe ver directamente en la realidad, sin edulcorarla con ideas; porque no estoy escindido por condicionamientos morales y, debidamente prevenido en contra de la infame e infamante (moral) por mi padre espiritual (Federico Nietzsche), jamás acepté moralinas por aquellos manipuladores o asnos que pretendieron condicionar mis instintos naturales, de forma más o menos fina o absurda, bien fuese directamente o usando del poder mediático o religioso, y por ello supe ver razón en la realidad misma, sin negarla idealizándola, ni atendiendo a cuentistas. Y consecuentemente me conduzco directamente por la inteligencia suprema, que no es otra que el instinto humano no degenerado por religión ni moral alguna. (Se les está predicando la no-violencia por gente aparentemente amiga, la no-voluntad de poder y que nos gobiernen otros, para que con esas nadas afronten ustedes los abusos a que se nos somete desde el poder en sus diversas formas. Pero la violencia para conformar, mantener o cambiar estados es un hecho y no veo razón para renegar de ella y abogar por la no-violencia, que es una no-herramienta, como si ésta fuese algo en sí; como si fuese una herramienta válida para cambiar y también mantener nada en contra de quienes que están preparados y dispuestos a usarla en su beneficio, hasta extremos propios de los más grandes criminales asesinos).

Como hombre de instinto no sé dar muchas veces plena razón de mi obrar (tesis, propuestas realizadas... basadas en el sentido histórico y en mi aceptación de la realidad humana que somos: con buenos o malos instintos en función de que se nos exciten unos u otros). Sé que es correcto lo que digo, que no me equivoco y que soy ese guía válido para sacarnos a la humanidad del atolladero en que nos hallamos los pueblos del mundo, basado en divisiones de todo tipo (políticas, religiosas, nacionales, etc.). También sé que necesito que se me secunde y ayude, en principio por un núcleo de gente inteligente y dura (de hecho así lo estoy solicitando), lo suficientemente amplio como para la arrancada: en pos de sumar más y más partidarios de ese otro futuro tan necesario y anhelado por los más humanos de entre nosotros; pero humanos en la esencia, en el corazón (corazones fuertes y por ello auténticos; que no los comodones debilitados por la vacuidad espiritual, cobardía o temores paralizantes y todo tipo de falsedades del alma a que nos inducen los fascistas por las más diversas moralinas religiosas o técnicas mediáticas, mediante todo ese cúmulo de seudo-arte con que nos desencaminan a fin de obtener para su utilización por los católicos bueyes privados de aquello que a veces hace falta tener... a fin de obtener dóciles esclavos). Se necesita de esos corazones auténticos; pero no por sus formas de decir no comprometidas, por las que incluso nuestros falsos opresores no dudan en llevarse a la boca los más grandes conceptos (de justicia, bondad, amor y similares); opresores a quienes más que a ningún otro cabría aplicarles el dicho: "Dime de qué presumes ser, y te diré de lo que careces o no eres en realidad; marrano".

- Jiddu Krishnamurti, filósofo internacionalmente reconocido, con el epigramático título: <El Silencio como fundamento de lo Eterno>, nos indica la forma única a través de la que se puede llegar a las conclusiones correctas sobre verdades o realidades últimas, que se podrían denominar de eternas (por intemporales); nos proporciona la fórmula para ello: Cuando hay una pasión del artista, filósofo o de cualquier ser humano (un padecer por algo), el silencio es requisito indispensable para que de él brote lo real o cierto, en nosotros; porque si no brota en nosotros, por mucho que nos expliquen lo que sea, seguiremos ciegos a la realidad de que se trate (pues sólo se tiene acceso al conocimiento de lo real, a través de ese tipo de vivencias). Y sólo no permitiendo que ocupen nuestro silencio con ningún tipo de cháchara, evitaremos que maten en germen (con lo que se podrían considerar ruidos: mediáticos, religiosos o de nuestros allegados cuando nos participan esto o lo otro), la posibilidad de que de 'el silencio' u obscuridad de la mente no tomada por ningún yo, por la meditación que así valora o mide, pueda nacer la luz sobre lo que es real o no (soluciones consecuentes a nuestras problemáticas, etc.), pero no cuando nosotros queramos, sino cuando el pensamiento acude por sí.

También nos dice Jiddu Krishnamurti:
- El mundo y yo somos uno, somos inseparables. Eso es verdadera meditación. Has de sentirlo como una realidad y no sólo como afirmación verbal. Soy el custodio de mi hermano: tal y como han dicho muchas religiones (y políticos), pero no lo cumplen (lo dicen sólo a modo de declaración verbal, que no cumplen; pues no lo hacen en su corazón).
- Por eso los budistas han proyectado la idea del bodhhisattva, que es compasivo y esencia de toda compasión y está esperando para salvar a toda la humanidad. Suena muy bien y se siente uno feliz de que haya alguien haciendo esto. Pero en realidad nosotros no haremos nada que no sea cómodo, satisfactorio, seguro... tanto física como psicológicamente (yo agregaría, si no se nos obliga a ello por alguna fuerza mayor). Que lo que la gente quiere es ser entretenidos ("panem et circenses", que decían nuestros sabios antiguos).

Eso lo saben perfectamente los católicos; y es por ello que toda iniciativa que nos tomemos desde la debilidad (la no-violencia preconizada reiteradamente por el 15-M, o como quieran disfrazar a todas sus debilidades o cobardías morales brotadas de la propia alma), no va a ser atendida por nuestros esclavistas (esclavistas que me imagino tendrán estudiadas mil y una putadas, militares y de todo tipo, a fin de seguir manteniéndonos subyugados; que equivale a decir bajo el yugo, dándonos así los católicos de bueyes a su servicio, que en una orgía de cachondeo no hace mucho nos pedían seguir tirando del carro). Por eso me parece inútil, por idealista y malo para tratar de afrontar los abusos a que se nos somete por el mundo católico, además de una pérdida de tiempo que hubiéramos debido emplear en fortalecernos para poder hacerse respetar, ese gesto al que se nos llama:

¡El 25 de septiembre tod@s a Madrid!, ¡toma la Moncloa!
No importa el color, todos estamos en el mismo saco(!). Ocupa el Congreso
Martes, 25 de Septiembre de 2012 - Madrid, alrededor del Congreso de los Diputados

Es mi parecer, que sostengo (y ojalá que pese a no equivocarme, al menos sea ese llamado el inicio de nuestra reacción en pro del fortalecimiento previo a una toma o restitución del poder al pueblo, soberano que deberíamos llegar a ser si con realismo nos dispusiéramos a adoptar incluso la violencia y barbarie más extremas, a fin de someter a estos mafiosos a la igualdad para la buena vida de todos y seguridad inherente a que tenemos pleno derecho). Consecuentemente sostengo que el 15-M ha asumido de forma improcedente y estúpida la no-violencia como un no-instrumento para tratar de forzar aquellos cambios que procedan en el estado de cosas o estado político, y lamentablemente ha inducido a muchos a mantenerse en su actual estado borreguil en vez de a comenzar a ponerse bravos. Pues no va a haber futuro para muchísimos, como no nos decidamos a trabajar en el sentido de prepararnos para ser más fuertes que actualmente lo son quienes nos subyugan: con sus leyes en nuestra contra (porque ellos son los primeros en saltárselas con toda impunidad, cuando y como mejor les parezca), con sus cobardes perros guardianes, con sus arteros e incluso cínicos políticos, con sus jefes militares y nuestra obediente carne de cañón a emplear paradójicamente en nuestra contra, con su falsos santurrones u hombres de iglesia de que se sirven para aborregarnos ya desde la crítica e indefensa infancia (con las tretas, mañas o abusos, encubiertos o no, de todos ellos). Y el posicionar políticamente a todos allí donde convenga a la humanidad, habrá de ser responsabilidad de los más conscientes de entre los realmente populares: según mis tesis.
  • Y llamo cobardes a sus perros guardianes, porque tengo la seguridad de que uno a uno y sin la protección que les brinda el grupo y la impunidad para sus abusos por el resto de los poderes (incluido el judicial que, asimismo guardián de este inicuo orden capitalista, protege todos sus abusos, cual es sobradamente sabido; y de la impunidad que por el poder judicial se les concede a sus excesos, están plagadas las páginas de sucesos), si tuviesen que enfrentarse a entes éticos como lo fueron la plebe romana o griega en sus mejores tiempos (en vez de a gentes aborregadas por la moralina cristiana, o inducidas por el seudo arte impartido por el poder mediático a asumir las tesis o no-valores que a los enemigos conviene a fin de mantenernos sojuzgados), si tuviesen que enfrentarse a ese tipo de leones indignados por situaciones similares a las que nos están haciendo padecer estos fascistas; de seguro que no tendrían los cojones o coraje necesarios para afrontarnos, ni de a uno contra los más valerosos de nosotros, ni tampoco agrupados como siempre hacen contra grupos de nosotros asimismo dispuestos y preparados al modo de ese tipo de leones que fuimos en la antigüedad clásica, sabedores del grande riesgo que el hacerlo supondría para sus vidas (porque, sépanlo, estamos en una lucha a vida o muerte y sólo nos cabe hacernos respetar o morir cobardemente como borregos en la marginación a que inmisericordemente están forzando cada vez a más gente). Y de seguro que se nos respetaría si estuviésemos psicológicamente preparados para afrontarlos, y ello aunque no alcanzásemos la preparación a que intensivamente se someten para reprimirnos exitosamente este tipo de perros, que para mí no dejan de ser sino que perros guardianes de las ovejas que somos los demás (hay que ser realistas y reconocer los hechos, en vez de negarlos), a las órdenes de los pastores, obedientes asimismo a los mandamás.

Concluyo pues reiterando que yo no estoy por hacer el estúpido, pero que pueden contar conmigo si se requiriese de mi persona como guía, al margen de mis escritos, para emprender a la mínima demora las acciones que convengan, a fin de tratar de superar la realidad histórica que padecemos cuanto antes. Porque independientemente de cómo les dé a ustedes por llamarla, yo la he objetivado por lo que tiene de realidad histórica y, consecuentemente con lo que vivimos: que se debe reconocer a fin de poderlo superar, he realizado mis "Propuestas Políticas para la Construcción del Futuro", en esta mi "Guía Política Antifascista", que si ustedes acaban por asumir, servirá, cuando menos, para saber cómo deberemos o procedería obrar a fin de tratar de conseguir otro futuro más humano, de dignidad, belleza y bienestar generalizados.

Si lo que quieren es seguir siendo entretenidos mediáticamente por la porquería al uso; o si se creen que tratando de presionar a nuestros opresores con algún que otro gesto sin continuidad, van a lograr nada; continúen ustedes acomodados en la estupidez, que yo me apeo de ese tren hacia la nada.

Es todo para aquí