domingo, 26 de agosto de 2012

¿Cómo forzar un desarme universal?

¿Qué se requiere para poder forzar un desarme universal?


El cómo se debe forzar la unión popular, es algo que ya quedó dicho por mí. Porque contar con una voluntad de un ente popular deconstruido y por ello inexistente, sin antes haber creado una fuerte unión popular y dicha voluntad, es como querer al modo de Juan el soñador de la justicia y demás cosas bonitas, que a nada nos conduciría por no saber querer asimismo los medios para su consecución. (Similarmente a como proceden los pacifistas del 15M, que para más inri tampoco quieren formar partido para gobernarnos el pueblo desde las asambleas en la plaza pública, habilitada ésta a modo de parlamento universal. De lo que se deduce una pobre voluntad popular por dicho movimiento -hacia el "statu quo", diría yo-, insuficiente como para sacar al pueblo de la alienación y solucionar, junto con nosotros, los grandes problemas de la humanidad.) Si se consiguiese esa unión, obligando paulatinamente a posicionarse a la gente junto a los intereses reales del pueblo, mediante todo tipo de técnicas de "persuasión" (véase al respecto en mis anteriores trabajos), tendríamos la base necesaria para poder comenzar a operar a otros niveles, en pro de imponer la salvaguarda de nuestros intereses realmente populares.

Sobre dicha base, y a efectos de poder forzar un desarme universal y evitar que puedan seguir masacrándonos por las guerras o sometiéndonos al poder fascista por la manipulación mediático-religiosa o las armas, se requiere algo así como armarse de ideas, de valor y de armas propiamente dichas... en-lo-posible. En lo posible, ya que si nos decidiéramos a ello, las mafias del poder tratarían de impedirlo por todos los medios a su alcance: comenzando quizá por las predicaciones morales sobre la inconveniencia de que el pueblo estemos armados (me refiero a la clásica política del miedo a que el pueblo armado puede llegar a ser irresponsable en el uso de las armas, lo que equivaldría a pretender continuar tratándonos como a niños). Y de conseguir armarnos sustancialmente, también emplearían el sensacionalismo cuando se diese algún caso -real-o-ficticio-, de mal uso por el pueblo de sus armas, a fin de que nos desarmásemos. (Por ejemplo hubo muertos en Venezuela por los agitadores fascistas que, cínicamente, se pretendieron achacar, a tales efectos, desde el poder mediático en gran medida bajo control fascista -allá como acullá-, a las fuerzas populares del presidente Hugo Chávez -pertinentemente armadas a efectos de poder hacerse respetar, cosa que no les resultó ni resulta todavía nada fácil-. Similarmente a lo que hicieron en contra de Irak o Libia, a fin de utilizarlo como excusa por los colonialistas occidentales. Cosa que cuando de sus inconmensurables abusos se trata, se silencia arteramente, por el prostituido poder mediático al servicio del capital, que padecemos los contribuyentes de acá o de acullá.)

¿Y... por qué armarse cuando de desarmarse se trata? Muy sencillo: porque si no se nos teme porque se nos vea dispuestos a usar de la razón de la fuerza con brutalidad y/o crueldad extremas, contra quienes no se sometan a la voluntad popular por la fuerza de nuestras razones (una vez que la fuerza de la razón ha sido desatendida sistemáticamente, a lo largo de milenios, por nuestros esclavistas; y no sólo a fin de causarnos la actual crisis, las mafias del poder, por el latrocinio de todo lo nuestro), no cabe sino que seguir sometidos a la corrupción generalizada de la sociedad de derechos, en pro de ese Cuco o Zorra al cuidado de las gallinas que son los fascistas, mayoritarios al frente de las más diversas instituciones de poder (los católicos en el sentido universal del término, de que hablo en anteriores trabajos).

Después debería venir la voluntad popular de no apartar la vista ante ningún hecho abusivo (por desequilibrados o prevaricadores de cualquier tipo), hechos que se deberían querer reducir por el pueblo erigido en su propia fuerza y cuerpo de seguridad del nuevo estado popular, para poder estudiar públicamente el caso y obrar en consecuencia (y todo en la plaza pública, sin los olimpos al uso para ninguno de los poderes, desde los que prevaricar vulnerando impunemente las leyes establecidas, la decencia informativa o la voluntad jurídico-política realmente populares). Ya que lo que que habría que mantener (para el supuesto de que nos decidiéramos a responsabilizarnos de nuestros intereses, sin volver a delegar su salvaguarda en mafiosos), es que nadie pueda tomarse impunemente la justicia por su mano, a efectos de evitar remolinos de venganza, que hagan de la vida algo inseguro y desagradable de ser vivida.
  • Hay buenas leyes a tales efectos (quizá no todas y menos todavía la interpretación, absolutamente torticera, por los poderes al uso, que se hace de muchas de ellas; cuando no de la misma Ley fundamental, Carta magna o Constitución). Pero haría falta aplicarlas rectamente (como generalmente no sucede), a efectos de reducir la corrupción, todo tipo de violencia y demás infracciones. (Así como el reeducar en pro de reinsertar social y efectivamente a los detenidos, como no se hace por nuestras corruptas Instituciones Penitenciarias al uso, en las que se da impune y sistemáticamente la figura de delito penal que es la manipulación documental; generalmente atendida por el corrupto poder judicial, que rechaza a tales efectos pruebas irrefutables por parte de los afectados -cual se podría demostrar desde ese Observatorio de Prisiones que a tales efectos preconizo-; debido a que El Cuco o esa gran Zorra al cuidado de las gallinas, que en realidad son las mafias del poder, están mayoritariamente a lo mismo.)
  • Y puestos en el ámbito de lo civil, que me digan por qué se ha vulnerado el derecho de millones de connacionales al trabajo dignamente remunerado y, por contraposición, por qué se ha documentado a millones de extranjeros, por los leguleyos que tan sustanciosamente cobran por poner sus firmas sobre documentos pro-forma, que tan alegremente fueron aceptados desde dicho poder judicial, causándonos así la vulneración inmisericorde de nuestros derechos más elementales (pues no se trataba de la libertad generalizada -hecho para mí irrenunciable-, sino de un mínimo de bienestar para nuestros connacionales, en base a las oportunidades que los mayores hemos generado, y que tan malvada y desconsideradamente se les adjudicó a millones de extranjeros, cuando dichas oportunidades hubieran debido de ser prioritariamente para los españoles).
  • Es muy grave cuanto está sucediendo y deberíamos tomar la viril decisión de atajarlo, en pro de la consecución de ese futuro de belleza, bienestar y libertad generalizados, de que hablo a lo largo de mis diversos trabajos. En vez de continuar asumiendo borreguilmente esta corrupción generalizada de la sociedad de derechos más auténtica de entre las posibles, que se merecen todos y cada uno de nuestros descendientes; y no que parte de nosotros seamos esclavos de una panda de maricones, gracias a que así se lo propician sus pistoleros y demás perros consentidos.

Siempre cabría tratar de ir ganando la voluntad de muchos de quienes hoy manejan las armas; para que, conjurados a nuestro favor, puestas las armas al servicio del poder realmente popular, en llegado el momento las volviesen en contra de aquellos jefes que trataran de oponerse a nuestra voluntad de desarme masivo... para evitar así que nadie pueda seguir matando en humanos mediante ningún tipo de armas... incluida la posibilidad de envenenamiento masivo mediante "chemtrails" químicos <imágenes de chemtrails>; ejerciendo para ello el debido control sobre los vuelos civiles, que se deberían de reducir sustancialmente, a efectos de reducir el despilfarro de energía y la contaminación.
  • A efectos de poder lograr una organización superior para la vida -en el marco de una paz global- y de acabar con el despilfarro que supone alimentar tanta actividad superflua y parasitaria. Pero sobremanera para hacer efectivo nuestro derecho a ser libres y no tener en absoluto amos de lo nuestro... procedería... lo que no me cansaré de reiterar: restringir severamente la propiedad privada y, consecuentemente, nacionalizar también las compañías aéreas. A fin de ir recuperando, por la vuelta a las nacionalizaciones, lo que se nos robó por todo tipo de privatizaciones y reflotes a base de erario público; a fin de acabar con toda propiedad privada improcedente, al servicio de unos pocos, en vez de al servicio social; para que la gente viva en función de sus merecimientos, y no por lo que estén robando o hayan robado ellos o sus papitos, por todo tipo de procedimientos abusivos.

Quizá cupiere pensar también en cómo lograr, dentro de lo posible, un bloqueo de todo tipo de bastimento a las bases militares (y demás actividades con las que conviniese acabar), previo a ese ultimátum para el desarme de que aquí se trata. Quizá empleando, entre otros medios o procedimientos de control de los enemigos de un nuevo orden realmente social, las huelgas selectivas, para por ejemplo forzar a que todo lo que fuese de interés para nosotros continuase funcionando sin dinero y, por contraposición, bloquear lo que no nos interesase (según el decir popular de que: «al enemigo se le debe dar por donde vino»). Y ello mientras se realizase un cambio de sistema económico, en el que no continuase mandando como hasta ahora el poderoso caballero (don dinero). A fin de que no les pueda servir de nada el habérnoslo robado y de que no puedan seguir sirviéndose de nosotros y de nuestras mujeres con él, a modo de esclavos; a modo de gente prostituida a su servicio.
  • Y sin duda hay muchas formas de prostitución, además de las consistentes en vender el cuerpo para placer de los demás; a las que no deberíamos de conferir el derecho a la vida. Incluida la mendicidad, que nada positivo aporta al resto social y que no es sino que algo vergonzante; algo que deberíamos de impedir, dándole a todo el mundo alternativas de vida que implicasen contraprestaciones al resto social, que no el mero tender la mano desde la impotencia para salir de la marginación, a la que están mandando los amos de lo nuestro cada vez a más y más conciudadanos. Todo un cúmulo de actividades... que se deberían reconducir hacia otras que implicasen aportaciones positivas para con el resto social. Pues, por poner otro ejemplo, yo no veo por qué se debería continuar manteniendo loros humanos, por el hecho de que estén burlando con sus procedimientos mediáticos los intereses realmente populares (a base de juegos con los que premian la estupidez pura y dura; o eludiendo el debate político, mientras que, para cosas sin mayor interés, tienen todo el tiempo del mundo). Por no hablar de las mujeres u hombres dedicados a la prostitución pura y dura, a la que muchos se dedican para hacer de sus apetencias sexuales un modo placentero de vida que, en última instancia, se debe sostener por todo obrar positivo; por el obrar que piensa y labora para que, el orden social, discurra por cauces po-si-ti-vos.
  • Yo que sé cuánto se podría hacer, con imaginación puesta al servicio de nuestra finalidad de cambio de sistema político, para acabar con tanto horror como suponen las guerras, con tanta actividad superflua o parasitaria: Incluida la esclavitud por enanos, que muchas veces ni saben que lo son, al servicio de los fascistas. Por ejemplo, agobiar a todo aquel que se sepa que presta servicios al "statu quo", como a indeseables que se debe forzar a posicionarse con el nuevo orden realmente popular.

Y sólo así podríamos llegar a prescindir de las armas bélicas (una vez desarmados nuestros opresores, tanto de sus armas de destrucción masiva, como de las de alta tecnología para el crimen más personalizado por militares, generalmente estúpida y borreguil carne de cañón al servicio de nuestros opresores), y limitarnos al uso de las indispensables para el control de la caza o pesca, por medios y metodología modernos respetuosos para el equilibrio y selección o salud naturales.
Un saludo