domingo, 9 de septiembre de 2012

Opinad libremente, esclavos

Voy a comenzar con un alarde de sabiduría, proveniente de ese simpático pueblo que son los andaluces, asumida por mí hace ya tiempo: "to er mundo e güeno". Traduciendo: resulta que como nosotros somos los buenos y normales; los vagos, sinvergüenzas, putas o maricones, lo son los vecinos. Dicho sea para que no quepan dudas de la paradójica sabiduría andaluza, con respecto a una cuestión que yo considero moral. Pues, a mi entender, en eso consisten precisamente todas las valoraciones morales; que cuando dos o tres personas meramente morales se juntan, generalmente acaba muriendo a manos de ellas una tercera o cuarta persona, en la forma arriba descrita (y ello para consignar que, por contraposición a lo que sean sus asertos, ellos son los buenos, normales, etc.). Pero eso no es opinar, sino comportarse como animales de piara, hozando en vidas ajenas, y para más inri generalmente de forma muy poco objetiva o veraz (pues suelen basarse más en rumores que en la comprobación de las realidades, por gente carente de psicología real; cuando no en mera malevolencia del rebaño, dirigida en contra de quienes se destacan por alguna cualidad).

Yo arengaría a esa clase de gente diciéndoles: "Hay que opinar, cagoncetes". Y si queréis podéis hacerlo en contra de los trabajos de mi blog, estigmatizándolo como mejor os parezca: ya que conmigo no correréis el peligro de que se os despida ni que se deje de contrataros. (Al menos de momento, ya que no está en mi ánimo ninguna actividad otra empresarial, que no sea la gran empresa de tratar sobre cómo se debe obrar a efectos de cambiar el sistema político, para el logro de un mejor y más conveniente futuro; así como el logro de una humanidad muy superior a la actual en inteligencia y valentía, en lugar de mera masa aborregada, que deberá ser creada mediante una alimentación espiritual acorde al logro de una selección: mediante una adecuada utilización del arte, al venerable modo greco latino que creó aquellos leones que fueron los hombres de la antigüedad clásica.) Y si a mi blog no le abrí la opción de los comentarios a tales efectos, fue porque sería incapaz de atenderlos en caso de que surgieran: desbordado como estoy madurando ideas en pro de la creación de otro futuro realmente democrático y popular, además de por labores más prosaicas inherentes al día a día.

Hay que opinar, cagoncetes:
  • Pero en la plaza pública; habilitada ésta a modo de parlamento universal; a pecho descubierto; y sin ampararse astutamente en esos arteros inventos que son el secreto de voto y la democracia representativa (si la democracia nos es participativa, ya no cabe aceptar que sea democracia).
  • Herramientas éstas (la democracia representativa y el secreto de voto: entre otras basadas en la fuerza e incluso el crimen), de que se sirven nuestros opresores para el mantenimiento del "statu quo". Opresores generalmente encubiertos: porque son muy arteros, astutos y sigilosos, al tiempo que muy técnicos en el arte de dominarnos para su beneficio. Y ello, porque les es más rentable obrar así, en vez de como descarados dictadores: cosa esta última que se reservan para cuando alguna generación ya no se deja engañar y menos aún seguir mangoneando. (Nadie me soltó el cuento; a mí me habla la historia, a partir de que la nobleza romana cayó a manos de las mafias del poder romanas -a manos de la parte malvada del imperio- que, a efectos de esclavizarnos, optaron por imitar del pueblo judío de aquel entonces, su organización sacerdotal.)

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Se debería forzar a la gente a que opine; a que tema más al no opinar, que al hacerlo; y fomentar, por ese y todos los medios posibles a nuestro alcance, esa unión que tanto necesitamos el pueblo para poder plantar cara eficazmente a nuestros opresores.

Si no debatimos entre nosotros nuestra problemática política, a fin de poderla objetivar y darle aquella solución que más nos convenga al ente popular (más allá de la manipulación fascista, usando a tales efectos de la alienación religiosa y del poder mediático al uso, por retóricos hábiles en el arte de manipular toda realidad); si callamos cobarde y estúpidamente... ello supondrá que continuamos obrando como viles esclavos, en perjuicio de nuestra descendencia, que permanecerá en la esclavitud hasta que en alguna generación se tome la decisión de comportarse inteligente y por ello valientemente (con viril hombría, u ovarios las féminas), frente a nuestros opresores.

Mejor cuanto antes lo hagamos (si os decidieseis a ello). No vaya a ser que algún día la visión histórica (la visión real de la historia en que vivimos, esta que os proporciono mediante los diversos trabajos de mi blog): visión de la que la gran mayoría carece por vivir continuamente en la alienación, se os obscurezca totalmente:
- bien sea porque también Internet acabase irremediable y totalmente bajo el poder fascista (cosa que están intentando por todos los medios a su alcance, que por cierto no son pocos);
- o por un mayor empobrecimiento general, que le vetase a mucha más gente el acceso a Internet;
- o porque las mafias del poder dificultasen o imposibilitasen totalmente el acceso a cuanto no les convenga de lo que tengamos en Internet (borrándolo,
por ejemplo, al amparo de leyes similares a la llamada Ley Sinde, pensadas a tales efectos);
- porque privatizasen al máximo lo que Internet tenga interés y, por contraposición a cuanto acabo de exponer, nos sigan inundando con lo que les interese a fin de mantenernos en la alienación (basura mediática no' más, a fin de hacer un Internet popular similar a la radio-televisión occidentales), al margen de toda información de interés real.
- o porque nos lo vetasen con leyes cada vez más restrictivas para con los económicamente desamparados (al modo de la penalización de ciertas descargas peer-to-peer), que así carecerían de incluso el derecho a distraerse, de sus duras o cuando menos tediosas jornadas laborales, con algo de arte mejor que aquel que se nos prodiga al pueblo por el poder fascista (interesado, como no, en mantener vivo u operativo el sistema capitalista, y para ello imponiéndole al pueblo por todo tipo de procedimientos abusivos, el consumo de basura espiritual en forma de
seudo arte: mediante todo tipo de restricciones, prohibiciones e impedimentos para con los de abajo);
- y que, por todo ello y otras cosas que ahora no se me ocurren, fuese imposible comprender la historia en que vivimos y asimismo imposible la salida.


La cobardía, y consecuente estupidez, deberían estigmatizarse como la causa que en su momento posibilitó que se nos fuese esclavizando a los pueblos del mundo al modo sacerdotal (que no sólo a nosotros los occidentales hace ya dos milenios por el mundo católico). Esa cobardía implica, asimismo, la estupidez por la que actualmente se nos impide a los más clarividentes, o al menos retrasa, poder emprender la liberación del ente popular que nosotros somos, frente a nuestros opresores. La cobardía, que nos impide hasta el opinar políticamente, debería penalizarse.
  • En vez de fomentar la estupidez al modo fascista, con juegos como el abrir cajas con premios y otros concursos seudo intelectuales que centran el interés de los drogodependientes mediáticos en imágenes y actuaciones nihilistas: por serlo éstas al margen de nuestros intereses políticos (pues esencialmente somos animales políticos, aunque la ignorancia producida por los genios haya hecho de muchos de nosotros animales de piara y otros especímenes, que hasta al mono de seguro que dejarán perplejo).
  • Se debería forzar a la valentía, similarmente a como en caso de guerras se fuerza a obedecer a los generales. Y además, con la voluntad explícita de que a los cagones se les prohibiría la procreación, una vez liberados de la actual esclavitud de cara a las mafias del poder (económico, político, jurídico, militar y mediático; así como para con sus pilares, las magistraturas fijas o movibles: que con sus actuaciones posibilitaron en todo tiempo nuestro sometimiento, ayuntamientos: que no son sino que políticos en potencia y están a lo mismo que sus mayores, iglesia: para la alienación con toda pompa y boato del ente popular que nosotros somos, y la administración: pero de la miseria para con el pueblo). Pues considero que se les deberían imponer las más bajas labores, a cambio de la mera subsistencia, al modo romano (que no la pena de muerte al modo de los generales modernos); reduciéndoles, por estúpidos, la calidad de vida todo lo posible (entiendo que, todos los cobardes incapaces de arriesgar nada por su libertad, se merecerían ese trato).
  • Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas: dejó dicho "El rayo de la guerra" (Napoleón). El hombre (por educado como estamos en la trabazón de elementos pasivos; últimamente incluso bárbaros, por la rentabilidad que ello les supone a quienes hacen de nosotros y de las instituciones todas objeto de negocio particular), "por no atreverse, se atreve a cosas tremendas" (según nos hace ver José Larralde y yo acabo de detallar en este mismo párrafo); me cago en "la pucha que los echó" (en decir de Horacio Guarany).

Si les echásemos las cuentas a nuestros opresores de los gastos realizados en obras públicas de todo tipo (por no tratar aquí de los reflotes de banca y similares), pensando que este tipo de gastos hubieran debido realizarse a interés cero (a base de fondos o dinero público; que no en base al dinero privado a-grandes-intereses, a fin de engordar desmesuradamente a nuestros parásitos), hallaríamos que hubo un latrocinio superlativo y algo más todavía: Que esta burla es sistemática; que forma parte de una constante histórica, de la que sólo podremos librarnos si imponemos, a base de coraje y valentía, un cambio de sistema, pensado para que impida la corrupción de la sociedad de derechos. (Yo no soy idealista, sino el más grande realista al modo greco latino; y es por ello que no asumo ideas modernas, de corta experiencia histórica, como lo son los falsos popularismos al uso, por nuestros más falsos aún representantes políticos de todo cuño.)

Como el sistema capitalista siempre propició la corrupción y no cabe esperar de él otra cosa, se debería acabar con ese anciano y poner en su lugar un joven y bien pensado sistema anticapitalista. Sería de lo más conveniente e indicado, a efectos de impedir la corrupción, sin necesidad para ello de fiscalizaciones ni de enormes, ineficaces y para más inri corruptos aparatos judiciales. Parte, sin duda, del criminal sistema al que se nos impone contribuir (en interés de nuestros parásitos), como si para el logro y mantenimiento de una más auténtica sociedad de derechos, no hubiera sistemas alternativos más nobles y deseables (similarmente a como lo fue el imperio inca).

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Y ahora algo más, para que penséis si debéis o no apoyar la alternativa política que os propongo: ¿Qué nos están fumigando?: Chemtrails, y ello está confirmado por las analíticas realizada sobre los terrenos y de lo que nos están lloviendo del cielo mediante aviones, parece que en los países de la OTAN (materiales tóxicos para la vida en general; que equivale a decir, tanto para la ecología, como para la vida animal en sus diversas manifestaciones. Y me parece bueno recordar aquí que, si España está en la OTAN, lo es por mor del quehacer político del Felipito González que, al igual que el resto de la ralea política, subió al poder prometiendo para después incumplir; a este respecto prometiendo que no entraríamos en la OTAN). Nos llueven tóxicos desde las alturas: por quienes nos mangonean desde el poder, en vez de gobernar acordemente a nuestros intereses políticos (jamás lo hicieron, estos fascistas). El ciclo natural del agua está impedido por multitud de embalses por todo el mundo, según lo ya expuesto por mí en: El desarrollo sostenible, implica decrecimiento; y por ello, quizá más que por ninguna otra razón, tenemos establecido un cambio climático. Cambio que, razonablemente, sólo cabe atajar implementando nuevamente las soluciones que nos enseña la madre naturaleza como las más adecuadas para la vida, y en lo posible aquellas energías renovables que se nos vetaron a fin de seguir liberándose los amos de lo nuestro, a base de acumular capital: ¿Quien mato al coche electrico? El sistema capitalista es, pues, el culpable de los males que están sufriendo los pueblos del mundo (incluida la obsolescencia programada). Y ello para que los amos de lo nuestro se liberen, al amparo de este anciano sistema (que sobrevive sólo con motivo de la tontería de muchos y el interés de muy pocos), a costa del trabajo ajeno. Trabajo que, en vista a los frutos obtenidos en base a cualquier esfuerzo productivo, debería considerarse como una bendición; pero que desde esta perspectiva de la desconsiderada explotación fascista del ente popular que nosotros somos, sólo cabe y debe considerarse como un gran mal.
Saludos cordiales, aunque no para los enemigos