miércoles, 7 de noviembre de 2012

La creación de otro futuro no vendrá del 15M

Para mí está totalmente claro que el número no hace creadores, y que 7.000.000 millones de ceros o semiceros, no equivalen a "Dios creador" alguno (y sino, hagan ustedes la cuenta).

Mantengo mis propuestas como el más valioso regalo que se le puede hacer al pueblo; pensado como creador y ente realmente popular, que no como funcionario que aspira a acomodarse en el actual sistema, al modo en que parece quererlo el movimiento 15M (movimiento hacia el "statu quo", si me permiten la broma). Ciertamente no veo que aspiren a otra cosa más que a acomodarse en las instituciones o en el poder, como supuestos moderados. Pero con el dinero de por medio, para el supuesto de que se salieran con la suya, a la vuelta de muy poco tiempo tendríamos más de lo mismo: No corrompe el poder, lo que corrompe a casi todo el mundo, es la existencia del poderoso caballero "Don Dinero", que debería ser barrido del marco social por otro sistema anticapitalista, de que les vengo hablando hace ya tiempo.

El sistema capitalista es el causante de los males que sufrimos los pueblos del mundo. Por él somos esclavos los de abajo y se liberan a costa del pueblo trabajador los de más arriba. Se prostituyen en forma de loros mediáticos un montón de charlatanes: más bien listos que realmente inteligentes. Se prostituyen nuestros supuestos representantes políticos, que deberían estar sometidos a un "Código de Ética y Deontología política": pena de muerte incluida al modo chino, por lo que implica de grave daño social la corrupción a tales niveles (ya que mediante una sola estafa, las mafias del poder se pueden adueñar del producto de la vida laboral entera de cientos de trabajadores); pero supervisada la administración de dicho código por el pueblo armado doctrinal y bélicamente, en vez de por el corrupto poder judicial que nos toca padecer. Se prostituyen asimismo las mujeres pobres (y no siempre pensando en satisfacer sus apetencias sexuales y al tiempo hacer dinero). Nos prostituimos nosotros mismos: como mano de obra barata que inconscientemente se presta a trabajar para los amos de lo nuestro, en esta selva capitalista que nos toca padecer (y que no me digan que esto que vivimos es sociedad es sociedad de derechos, porque tiene de todo menos de sociedad, por mucho que nos la quieran vender como tal).

Si no es por un cambio de sistema, al modo en que lo preconizo, no quiero saber de tonterías al modo de la "Toma del Congreso" y similares (tampoco de más guerras civiles sin estar previamente preparados para vencer de una puñetera vez a nuestros esclavistas). A toda esa gentuza no cabe pedirles nada mediante manifestaciones, a no ser el que desalojen sus cuevas de "Alí Babá" (parlamentos y demás entes públicos indebidamente privatizados: banca, etc., etc. que tan grave piratería efectuaron durante milenios en contra del ente popular). Pero desde una posición de fuerza, tras la pertinente preparación del pueblo, tomando como base un sistema de asambleas por el que acordar las debidas actuaciones para sacudirnos tan tremenda opresión que se nos impone por la fuerza (claro que utilizada ésta como última instancia, cuando ya no les surte la manipulación o alienación mediática, por la que permanecemos papando adormecedora porquería en nuestros domicilios; más poderoso opio todavía que anterior porquería religiosa, por la que pretenden administrar desde la tierra el cielo, en esta historia fascista que acaba de entrar en su tercer milenio). Y cuando digo que se nos impone, pienso asimismo en los impuestos de todo tipo, por los que engordar a tan tremenda plaga, peor de cara a nosotros que las plagas de langosta para el campo.

Pedirles asimismo, y ello sobremanera, que se coman su puto dinero (bien molido, el metal como el papel: ¡como no!), para el supuesto de que optásemos por un cambio de sistema (y ello debería de imponérselo a más de uno como su único alimento). Si acabásemos con el dinero, el resto social permanecería factible de ser conservado o reorganizado, y el afán de riqueza se limitaría a la acumulación de sabiduría: bien fuese para la vida generalista (filosofía), o facetas especializadas de ésta (ciencias y tecnología), y el ansia de inmortalizarse por sus obras geniales. Y si además limitásemos severamente la propiedad privada (volviendo a nacionalizar cuanto nos robaron a lo largo de estos dos milenios), no les serviría de nada a nuestros mafiosos de guante blanco habernos robado, pensando en liberarse ellos y su prole a costa de los demás.

Si no nos hacemos fuertes: por la formación en la praxis política y por tanto armados doctrinal y bélicamente; dispuestos a hacernos respetar en el marco de una sociedad de derechos auténtica, cueste lo que cueste; jamás seremos respetados por las mafias bajo cuyo yugo llevamos ya dos milenios, por mucho que nos manifestemos ante las cuevas -Alí Babás- de los encargados de llevar a cabo sus designios plutocráticos.

Por el sistema capitalista...
el pueblo jamás seremos libre de los actuales o futuros opresores.