lunes, 25 de marzo de 2013

El malo y los culpables

¿Quién es el malo social; quiénes los culpables de que nuestra sociedad sea la que es? Joder, pero si es que cae de cajón y pongo la respuesta a mis preguntas facilona:

El malo es el sistema capitalista. El causante de los males que sufrimos los pueblos del mundo. Por el dinero se prostituyen las personas, se mata, se roba... de ahí las privatizaciones de lo público desde el poder político; etc., etc., etc.

Los culpables somos "El Pueblo desunido". Puesto que, si cada vez que se atentase contra los intereses de una sola persona (y no digo de un colectivo, sino de una sola persona), lo tomásemos como un atentado en contra de todos y para el caso de que no se dieran las reparaciones oportunas se fuese a una huelga general por los trabajadores de cualquier gremio (de todos y cada uno de los gremios), no podrían con "El Pueblo Trabajador".
  • Pero hemos consentido demasiadas cosas desde que el mundo católico quemaron "herejes" (el imperialismo sionista de occidente), y así nos luce el pelo.
  • Últimamente hemos consentido incluso que se nos disgregase todavía más; al ser divididos, sindicalmente, en colectivos (algunos para así poder sentirse superiores a sus hermanos más desfavorecidos)... y así nos sigue luciendo el pelo.

Quien quiera y pueda: por tener un mínimo de inteligencia ya configurada, que aprenda de la historia, a fin de poder evitar seguir cometiendo los errores que posibiliten la depredación sistemática de unos contra otros (la explotación del hombre por el hombre). Y, consecuentemente con una realidad indeseable, vayamos a un cambio de historia mundial, en el que la sociedad sea una hermandad real de todos para con todos: fundamentada en la buena ética antigua, en vez de en las moralinas religiosas al uso, o en la alienación mediática asimismo al uso, con que nos aborregan por todo el planeta (incluso a muchos que se suponen inteligente y no pasan de ser sino que listos o listillos).
  • Y esa unión debe conseguirse por cualquier medio posible, ya que es imprescindible para poder neutralizar la otra globalización. La del inicuo sistema capitalista totalitario imperialista, al que se le debe oponer otro sistema imperialista basado en una normativa bajo control directo del propio pueblo; cuyo deber es hacerse cargo, di-rec-ta-men-te, de sus propios asuntos políticos y no delegarlo más en las mafias del poder católico. Para evitar, de una vez por todas, que unos pocos puedan seguir abusando de los demás, a base de mantenernos o tratar de mantenernos en la alienación y reprimirnos violenta e incluso cruentamente.
  • Y ya que los "técnicos" como gestores de lo nuestro resultaron ser sumamente perjudiciales, asumir que en realidad al pueblo no nos interesa ni el cielo ni la porquería mediática, sino adelgazar cuanto antes a quienes engordaron con lo público y evitar que otras plagas parasiten a la humanidad futura, con similares resultados antisociales.

La política rectamente entendida, es lo que importa. La política entendida como el arte de hacer posible lo más conveniente: pero no únicamente para los hijos de la Gran Ramera que es la Roma moderna, sino para el conjunto humano. Y "El Pueblo" tenemos el deber para con nosotros mismos de hacernos cargo de nuestros asuntos, para que no sigan defraudándonos estos hijos de la gran puta, hasta conseguir ponerlos en situación de no poder: de no poder golpearnos, de no poder asesinarnos, de no poder oscurecernos, de no poder tangarnos; en re-su-men, de no poder.

Todavía no hace mucho se permitió, sin prácticamente oposición alguna por parte de la ciudadanía, que desalojaran a gente sin techo de edificios vacíos, algunos desde hacía años (detenidos okupas en el desalojo de un edificio en el barrio malasaña, concretamente en el número 33 de la "Calle Corredera Baja de San Pablo"), tal y como lo habían hecho previamente con los ocupas del "Hotel Madrid" y el "Teatro Albéniz", entre otros, efectuándose alguno de estos desalojos -y consecuentemente mandando a mucha gente a la puta calle- en el más crudo invierno (!).

O nos unimos y cuidamos de nosotros y nuestros intereses políticos como si fuéramos buenos hermanos, o sino vamos a seguir teniendo más y más de lo mismo, mientras que nuestro planeta pueda continuar albergando bípedos humanoides.