miércoles, 29 de mayo de 2013

Hoy... regalo oro puro

Hoy me he despertado espléndido y, como mi intención es regalaros oro de máxima pureza, voy a ser extremadamente breve.

Para quienes me hayan leído lo suficiente, no les resultará difícil el entenderme, pues les constará de que mi premisa fundamental es que el pueblo debe recuperar para sí el poder político, a fin de gobernarnos por nosotros, desde el marco de la plaza pública debidamente acondicionada: a fin de protegernos de las inclemencias climatológicas; sin delegar, a efectos de que se cumpla nuestra voluntad de igualdad y bienestar generalizados, en mafia alguna (porque indubitablemente estamos bajo poderes mafiosos y para nada es democrático el sistema que nos rige y por el que se burlan nuestras expectativas realmente democráticas).

También sabrán que yo no abogo por implantar idea alguna de cuño falsamente populista: como pudiera ser socialismo de nuevo cuño, comunismo, ni ningún otro "ismo". Sino que abogo, clara y llanamente, por una sociedad de derecho auténtica, en la que la única moneda de cambio válida sean los deberes cumplidos, a efectos de poder obtener derechos sociales de todo tipo: pero en función de las prestaciones de cada cual para con el resto social (para algunos no demasiado, en cuanto que para otros no demasiado poco).

Si mediante una banca nacionalizada y por economistas de nuevo cuño se administrase la adjudicación de bienes y servicios, en función de las prestaciones de cada cual al resto social (además de los medios para que las instituciones, grupos dedicados a todo tipo de labores sociales e inclinaciones positivas, puedan desarrollar sus labores en beneficio del resto social: todo cuanto en la actualidad se desarrolla bajo el ámbito de empresas, además de las inclinaciones artísticas, deportivas, científicas y técnicas: fundamentalmente) estaríamos, no sólo haciendo sociedad de derecho auténtica, sino que también luchando en contra de la corrupción de ésta de la forma más suave y racional de entre las posibles.

Por supuesto que se debería limitar severamente la propiedad privada, a fin de que no pudiera haber amos de lo nuestro interesados en lucrarse de las creaciones y demás productos del trabajo ajeno.

Para eso deberemos llegar a formar un partido universal y único, al que transferirle el poder político (visto lo que se hace actualmente -en contraposición a cuanto se dice- por nuestros sólo supuestos representantes políticos, de los más diversos grupos y muy diversas naciones), para en democracia auténtica debatir por nosotros las más diversas problemáticas, a fin de aplicarles asimismo por nosotros aquellas soluciones que entendamos como las más convenientes. Soluciones que pasarían, cuando menos, por encarcelar a los enemigos irreconciliables de la transparencia y de la paz en el mundo; asimismo a cuantos intentasen oponerse a la voluntad popular mayoritaria, expresada en asambleas de todo tipo (desde locales a internacionales, según la escala que se entendiese procedente); como también a cuantos se opusieran a la libertad generalizada, contrapuesta a la libertad al modo actual: que lo es de unos pocos, a costa del resto social, al que se mantiene en la inseguridad y moderna esclavitud (porque nadie me podrá negar a mí el hecho de que somos esclavos de los amos de lo nuestro. Dado que, por la acumulación de capital y riquezas de todo tipo, a costa del trabajo de sus hermanos mal-tratados y oprimidos, se liberan los listos que nos mantienen en la indefensión por todos los medios de estado a su alcance: que no son pocos).