miércoles, 24 de julio de 2013

Lácteos: otra decepción por el sistema capitalista


Les participo un regalo que acabo de recibir: Gracias, hermano

Ladies and gentlemen, se trata de evidenciar un mal entre muchos otros (el consumo de lácteos por los humanos). Bien es sabido ya que el causante de los males que estamos sufriendo los pueblos del mundo, es la puta sociedad capitalista, por la que todos los moratones van a parar a la carne del pueblo. Y mucho me temo que tendremos que contraponer a la guerra continuada de nuestros esclavistas, otra guerra universal para podernos liberar de tanto mal como se nos inflige por estos mafiosos; a fin de imponer, por nosotros, una auténtica sociedad de derecho; una sociedad de igualdad y de libertad generalizadas. A eso de que cuatro hijos de la más grande ramera (en referencia, sobremanera, a la Roma moderna, que es la que derribó al hombre ético occidental imponiéndole, por el terror y el crimen, el desarme doctrinal mediante su puta moralina cristiana), apoyados por una pléyade innumerable de comparsas lameculos, hablen de su libertad a costa del resto social y... más que hablar la disfruten desde hace milenios por las más diversas naciones, deberíamos de comenzar cuanto antes y decididamente a ponerle fin. Y, si se resistiesen, hacer que vayan a esclavizar a sus putos muertos a la mínima demora, todos estos hijos de la gran puta, que inventaron la forma de hacer esclavos baratos de los hijos de los más diversos pueblos del planeta, utilizando centros seudo espirituales a tales efectos (últimamente también por la alienación mediática, en nuestra extremadamente enferma e indeseable modernidad).

Y pese a que soy incapaz, porque el temperamento me puede, a ser políticamente correcto en todo; no puedo dejar de admirarme a mí mismo, por contraposición a lo que se viene llamando humanidad. Soy un artista en grado superlativo; de ahí esta genial introducción -breve y clara- y la indiscutible genialidad de todos mis postulados. Fíjense ustedes en el hecho de que ni siquiera la perrada facha más desvergonzada se dio a llamarme comunista, pues quizás al igual que yo mismo consideren que ante mi claridad de ideas y categórica forma de expresarlas, no quepa el poder engañar a nadie medianamente inteligente que contraste lo que yo digo con la mala baba -o simplemente baba venenosa- que suelen verter a chorros en contra de sus opositores, a fin de proteger por estos innobles procedimientos ante el vulgo -los no sabios- sus intereses y los de sus huevecillos o crías. Más probablemente sea que no quieran llamar la atención sobre mis postulados: En realidad, eso creo. (Son muy cucos: ¿Les suena el quehacer de esta avecilla? Lograr que a ellos y a sus crías los alimenten y engorden las pequeñas e ingenuas avecillas.)

Son sapos y especímenes afines, vestidos con los más diversos ropajes, pompa y boato (que es sabido impresionan a las mentes inmaduras y por tanto débiles). Unos van de sapos cancioneros y lo único que nos cuentan es que tienen la temperatura elevadísima allí donde la entrepierna, otros nos apabullan con sus títulos (de tecnócratas de esto o de lo otro, con que se dedican a apuntalar la falsa economía capitalista: que más bien abunda en factores antieconómicos, vertiendo todo tipo de engaños o falsos supuestos: siendo de los más peligrosos la aseveración de que la moneda es el principal factor de cohesión social, etc.). Pero es realidad son meramente "Dragones Guardianes del Statu Quo", sapos y especímenes afines. Algún día igual me convierten en blanco de sus ataques dichos dragones, tratando quizá de hacerme embestir sus trapos rojos. Pero yo entiendo que son innumerables como para que se les deba prestar lo que de orejas de asno o -peor aún- parabólicas tengamos cada cual, y que por ello se les debe ningunear hasta el extremo de prestar oídos selectivos únicamente a mejores fuentes de información:
  • Al respecto entiendo el arte como la auténtica metafísica educadora (al margen de las "disciplinas" válidas para hacer "peones documentados"); y es por eso que preconizo que la formación espiritual de la futura humanidad debe basarse: Además de en una "Iglesia Educacional Laica de Liberación Popular" y en la "Asamblea Universal Permanente de una Democracia Real", sobremanera en el "Arte Auténtico" con el que sustituir radicalmente a los "poco yoes" de que nos habla Fidel Delgado en sus simpáticas docencias. Para que el vulgo -los no sabios- no nos inunde con sus pequeñas miserias, que no son sino que ruido y más ruido; ruido que añadir al ruido mediático con el que se nos impide, por los católicos de las más diversas naciones & religiones: ladies and gentlemen, los contenidos espirituales enriquecedores o el necesario silencio para que el pensar sea posible. 
  • No soy en absoluto responsable de la ignorancia producida por los genios. Por el contrario, en mis trabajos preconizo los medios para acabar con tanta burla y abuso; con tanta basura (soy, pues, amante de lo auténtico, en la información como en el arte).
Como demócrata (auténtico, porque yo no soy otro farsante políticamente correcto, predicador de resignación y mansedumbre, que hable por hablar o, pero aún, como obscurantista guardián del "statu quo"), preconizo el no seguir delegando la política en quienes nos mangonean, a cambio del poco pan y mucho circo nau-sea-bun-do con que se nos entretiene y... en claro desacuerdo con el presente que nos toca vivir, también preconizo que habrá que arrancarles a nuestros esclavistas un mejor futuro. Es por eso que ahora vuelvo sobre un problema: entre tantos otros, como nos plantea esta inicua sociedad capitalista universal que padecemos, sobre el que ya versé en trabajos anteriores, haciendo referencia a la civilización china, mucho más sana que las modernas y no tan modernas civilizaciones occidentales, que también se abstiene de consumir lácteos. No duden ustedes de que procede esa enorme reforma agraria de que ya os hablé, para un nuevo orden mundial realmente popular, en vez de fascista; aunque los fascista, disfrazados de gente bien (demócrata-populares que habitualmente se llevan a la boca todos los grandes conceptos de justicia, paz, amor(!) libertad, etc.), estén años luz por delante en la realización de sus intereses, con los que indiscutiblemente deberemos acabar en vez de pactar (negociar), cual recientemente postuló el estimado Julio Anguita (¡Julio, por favor! De qué coño sirven todos los acuerdos constitucionales y demás normas o pactos, si después se limpian el culo con el papel en que se imprimen. Tenemos que ir a por todo de una puñetera vez, ideando la forma de luchar contra un enemigo cruel, desalmado y muy bien armado: como tú bien has dicho, pero que no debe de arredrarnos, sino al contrario).
  • ¡Se imaginan ustedes: si consiguiésemos esa energía libre prácticamente gratuita de que en la actualidad se nos informa que es posible desde hace ya mucho y levitar como los OVNIs, lo que supondría para la ecología y la alimentación de la fauna humana y silvestre el poder reforestar los millones de hectáreas que en la actualidad configuran las vías de comunicación terrestres; así como el liberar los mares de contaminación de todo tipo (incluyendo la contaminación acústica y la físico-química que se ha vertido por millones de toneladas)? ¡Coño: ladies and gentlemen! ¡Que se lo debemos a la descendencia!

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De buena gente, aunque quizá no lo suficientemente libre por demasiado condicionada como para poder hablar libremente y quizá haciendo de mí tácitamente su portavoz, recibí hoy el siguiente trabajo:

Señores, la historia no miente, por algo los aborígenes americanos eran tan sanos y esbeltos: No podían consumir lácteos ni carne de res porque en América no había ganado vacuno, por lo tanto no tenían osteoporosis, ni cáncer, ni enfermedades auto-inmunes e infecciosas como las padecemos hoy en día.

La naturaleza tampoco miente: Los animales adultos no toman leche, ni siquiera de su misma especie, porque ella esta diseñada para producir hiperplasia celular (crecimiento), es decir, en la edad adulta es cuando más tumorígena es, sobre todo cuando va acompañada de la adicción a la carne de res y/o embutidos. El mejor calcio es el de las frutas y verduras, es decir, el calcio vegetal que es asimilable y los animales más fuertes lo saben (elefantes, búfalos, caballos, etc.) pues ellos no buscan las vacas para tomarles la leche porque les daría osteoporosis más otro cúmulo de enfermedades; el único que hace esto es el hombre, pero por negocio. Por esta misma razón no lo escribirán en los libros de medicina ni en los libros de nutrición, a no ser que se trate de un investigador independiente.

Recuerden: La leche no esta diseñada para procesarla y empacarla, sino para que los críos la tomen directamente del pezón, y sólo en sus primeros meses de vida. Nuestro mejor maestro es la naturaleza.


Lácteos: la gran decepción
Por Gaby Vargas

'Nada de lácteos', es la orden de mi nutricionista. Después de escuchar una retahíla de los achaques que éstos provocan, incrédula, corro a consultar con el doctor José María Zubirán, mi médico de confianza, y me asombra su respuesta: «¡Pues, ¡claro! Me parece perfecto. La leche y sus derivados, después de los cuatro años de edad, ya no son necesarios, y sólo te causan problemas».

Pero, ¿cómo? ¡Si toda la vida nos han dicho que la leche es lo más sano del mundo! Todavía sin estar del todo convencida, consulto otras fuentes, y me quedo con la boca abierta con lo que me entero.

«La leche y sus productos derivados son los mayores contribuidores a la industria de la enfermedad, que representa 2 trillones de dólares», afirma el economista Paul Zane Pilzer en su libro The Wellness Revolution.

Pero, ¡ojo!, además, la leche causa osteoporosis, alergias, constipados, flatulencia, cáncer, obesidad, enfermedades del corazón e infecciones.

Es muy probable que este artículo no le agrade a muchas personas; sin embargo, cada vez es más fuerte la voz que lo declara, y que no podemos ignorar en aras de proteger intereses económicos.

Es más probable que el consumo de leche cause, y no prevenga, la osteoporosis. Diversos estudios en Harvard, Yale, Penn State y en los National Institutes of Health en Estados Unidos, lo confirman.

De hecho, el alto contenido de proteína (caseína) que contienen los lácteos, drenan el calcio del cuerpo. Y para acabar de sorprendernos, el calcio que contienen de manera natural los vegetales y frutas es más sano, más fácil de absorber y más abundante.

Por si fuera poco, los expertos afirman que los lácteos son la principal causa de que más del 65 por ciento de la población en Estados Unidos tenga sobrepeso y obesidad. Me pregunto, ¿será igual aquí?

Más preocupante aún es saber que además de contribuir a padecer osteoporosis, la leche contiene hormonas, antibióticos, pesticidas y es causante de varias enfermedades infecciosas.

¿Sabías que una vaca típica del campo, puede darnos hasta cuatro litros y medio de leche al día, mientras que la industria moderna tortura a estos animales para hacerlos producir hasta 45 litros al día?

Esto se debe a que hoy les suministran cantidades masivas de hormonas especiales, como la de crecimiento bovina (BGH) y esteroides para aumentar la producción. Esto provoca que sus ubres sean tan grandes que se arrastren por el piso y se infecten, lo cual conlleva al uso de antibióticos constantes.

A la hora de conectarlas a los succionadores de metal, estas lindas sustancias permanecen en la leche, aun después de procesarla, lo que causa serios trastornos en las personas, en especial en los niños que las consumen.

¿Has notado cómo ahora las niñas tienen su menstruación mucho más temprano que las niñas de antes? ¿Y que el desarrollo de sus senos es mayor?

Lo que todos nos preguntamos es: ¿Cómo es posible que nadie diga nada al respecto? La respuesta es muy sencilla. Las empresas lecheras invierten millones de dólares cada año en la mercadotecnia de sus productos. Y el consumidor promedio, es decir tú y yo, no gastamos el tiempo en investigar reportes médicos y, en cambio, sí vemos revistas y mucha televisión.

Independientemente de todo lo anterior y siguiendo las instrucciones de mi nutricionista, desde hace meses no consumo nada de lácteos.

Y sin hacer ningún otro cambio en mi alimentación, tanto mi esposo y yo no sólo hemos perdido peso, sino que el colesterol nos ha disminuido, nos sentimos más ligeros, la digestión es mejor y también la energía. Así que os invito, queridos lectores, a que también vosotros lo consideréis.

¡Ladies and gentlemen, please!
Cuidémonos, seriamente, de esta inicua sociedad capitalista