lunes, 5 de agosto de 2013

Quiero manifestaros mi desprecio


Y no es por ofender a nadie, sino intentando motivar a los mejores

Y además: Si llegase a tener mis propios ángeles y arcángeles,
a través de ellos también aceptaría ceros.
Y al igual que en el cuento sobre dios (cuento que tiene su guasa),
los colocaría a mi diestra, para sumar con ellos;
sabedor -al igual que quienes propalaron el mencionado cuento-,
de que los ceros a la izquierda, no suman.

Cuando se coopera, aportando cada cual lo que sabe (bien sea de forma virtual o, mucho mejor aún, presencialmente), se facilita enormemente a los demás la resolución de sus dudas o problemas (resumiendo: el aprendizaje y con él la vida en general).

Cuando por el contrario, por el cálculo mercantilista de obtener ingresos nos reservamos nuestro saber, acabamos convertidos en enanos que repetimos indefinidamente cuanto ya sabemos (a veces en sustitución de las máquinas), al servicio de quienes puedan necesitar de ello, a cambio del puto dinero (creo que me explico suficientemente). O para obtenerlo por cualquier medio, se prostituye la gente: bien sea a título personal o al servicio de la plutocracia fascista y se presta a todo tipo de felonías o crímenes: como el trabajar para disminuir espiritualmente a sus congéneres usando de las religiones o del poder mediático, el robar o asesinar a sueldo, el practicar la obsolescencia programada, el ejercer la piratería de estado cometiendo crímenes de lesa humanidad (como los cometidos sistemáticamente por las mafias del poder americano y la OTAN a sus servicio), etc. Y pese a saber que todo ello implica una mayor servidumbre y un grave deterioro del medio ambiente y de las relaciones sociales, la despreciable mezquindad humana y falta de originalidad e independencia intelectuales, pasan de idear sistemas políticos realmente sociales y de trabajar e incluso de luchar por ellos. (Creo que el grado de mi aprecio por la humanidad queda suficientemente patente con sólo este párrafo, aunque pase de intentar patentarlo por falta de vocación mercantilista.)

El sistema capitalista es fundamentalmente antisocial y antieconómico, y es por ello que urge acabar con este inicuo sistema en pro de otro sistema político realmente social, que genere riqueza, belleza para la vida social y libertad y bienestar generalizados, de forma ética y con la máxima economía y/o dedicación de hombres, tiempo y medios.

Y todavía os voy a decir algo más que considero de suma importancia: El liberarnos de la servidumbre por el sistema capitalista: que implica el tener que trabajar para los amos de lo nuestro o para la corrupción de la irreal sociedad de derechos que nos cuentan que tenemos (y digo cuentan, porque nuestras sólo supuestas sociedades de derecho no pasan de ser un cuento), debería de ser para que podamos traer vida para la vida; así como seguridad, belleza y bienestar generalizados y, a tales efectos, todo tipo de creaciones positivas (o el desarrollo en lo posible de las ya existentes), por el fomento de las más diversas inclinaciones:
  • técnicas: que nos permitan liberarnos en lo posible de la servidumbre por el trabajo;
  • artísticas: en pro de obtener obras maestras por las que humanizarnos y/o educarnos sobre la correcta interrelación con personas, animales o cosas (con el medio);
  • científicas: por supuesto que hay mucha seudo-ciencia con la que deberíamos barrer, en pro de que impere el auténtico conocimiento;
  • y deportivas: para disfrutar un poco todos los días viendo a nuestros jóvenes en bellas confrontaciones artístico deportivas, en los estadios de todas y cada una de las localidades del mundo (cosmopolita que es uno) o bailando contenidos (niños, jóvenes y adultos: en esa plaza pública que preconizo deberemos institucionalizar; a efectos, asimismo, de adoctrinar a la humanidad en la buena ética antigua mediante una iglesia laica y para gobernarnos desde las asambleas a modo de partido único), en vez de la basura comercial pensada por los obscurantistas al servicio de la plutocracia fascista para empequeñecernos y mantenernos sometidos a sus mediocres y particulares intereses.
En realidad con mi desprecio para con lo indeseable, sólo trato de corregirlo. Trato de encontrar gente afín que quiera realizar un cambio de sistema político; trato de incitar a quienes eso quieran a dar un paso adelante a efectos de poder conseguirlo.

Y es a eso que dedico todos y cada uno de mis trabajos, todo mi discurrir. Porque confío en que la humanidad pueda llegar a ser humana en medida sustancialmente mayor; porque confío en que sabremos imponer un mejor futuro, de igualdad, belleza, libertad y bienestar generalizados a nuestros psicópatas y desalmados esclavistas.

Porque no debemos de limitarnos tan sólo a obedecerles de hecho (por mucho que nos manifestemos en contra de su obrar), sino que debemos también nosotros llegar a ser hombres libres, como ellos lo son: pero nosotros hombres libres para la igualdad; para un futuro como el que, como humanista y ente realmente popular, os indico en mis trabajos.

Para nuestro bien, nos debemos una desparasitación